La brutalidad del vacío legal en la interrupción del embarazo

Editorial

El intento de buscar una solución intermedia al aborto terminó con un fracaso rotundo. Una nena de 12 años violada por un hombre de 58, además de quedar embarazada tuvo que cursar el embarazo durante seis meses, y transitar una cesárea para parir una bebé prematura que moriría días más tarde. Suena brutal, porque lo es.

Lo único que dieron resultado fueron las maniobras legales de sectores apoyados por el gobierno de Gerardo Morales para dilatar el aborto más allá de la semana 22, máximo estipulado para la interrupción del embarazo en casos de violación en Jujuy. La niña fue obligada dar a luz a una bebé de 703 gramos con una bajísima posibilidad de supervivencia. No había esperanza para la bebé, que de manera casi cínica fue llamada de esa manera.

Las causales para realizar una interrupción legal del embarazo están tipificadas por el Código Penal desde 1921, y ratificado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo F.A.L. Como bien señaló la Fundación Huésped en un comunicado repudiando la decisión del gobierno jujeño, “La interrupción legal del embarazo en nuestro país es legal por 3 causales. En este caso se cumplen dos: violación y riesgo de vida de la madre. Obligar a parir a una niña violada es torturarla y revictimizarla”.

Todo lo ocurrido en este caso es un argumento más que suficiente para verificar, una vez más, que no se salva ninguna vida manteniendo la ilegalidad del aborto.