La estrategia catalana para su independencia

Tras el referéndum, el presidente catalán anunció la independencia pero la dejó en suspenso. El precedente de la "vía eslovena". Las opciones de España.

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(Foto: AFP/Télam)

Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat (el gobierno autónomo catalán), anunció ayer ante el parlamento que la inmediata declaración de la independencia se pone en suspenso para abrir una vía de diálogo con el gobierno español.

De esta forma se aletargó el efecto inmediato del referéndum del 1º de octubre, que obtuvo un resultado del 90% a favor de la separación de Cataluña. “Llegados a este punto asumo el mandato del pueblo para que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república”, declaró el presidente catalán ante el Parlamento regional.

La presión de Europa y algunas importantes empresas catalanas, que mudaron sus sedes sociales a España, forzaron al gobierno Catalán a moderar la declaración de la independencia. En palabras del propio Puigdemont, tuvieron la “necesidad imperiosa de desescalar la tensión” con el gobierno de Rajoy.

La “vía eslovena”

Así todo, los catalanes no pusieron freno a su proyecto independentista. La referencia más cercana a la posición que tomó el gobierno de Puigdemont es lo que se conoce como “vía eslovena”.

A principios de la década del ’90, mientras la ex Yugoslavia se disolvía tras la caída del bloque soviético, la coalición gobernante en Eslovenia (Demos) realizó un referéndum que preguntaba sobre la independencia del estado que no fue reconocido por el poder central en Belgrado (lo que hoy es la república de Serbia).

La coyuntura para la declaración unilateral de la independencia no era favorable, ya que se estaba gestando una escalada militar que desembocaría en la posterior guerra de los Balcanes. La coalición Demos optó por suspender la aplicación del resultado del referéndum, que había obtenido un 95% de apoyo al sí, con la idea de negociar con Belgrado. Seis meses más tarde, tras obtener el apoyo de la comunidad internacional, Eslovenia estuvo en condiciones de declarar su independencia.

 

Mientras tanto, desde España

El presidente español Mariano Rajoy señaló que requerirán “al gobierno de la Generalitat que confirme si ha declarado la independencia de Cataluña”. Todo parece indicar que, entre las herramientas de las que dispone para impedir la secesión, no podrá optar con la fuerza por el costo político que significaría para un gobierno en minoría.

Las imágenes de la Guardia Civil reprimiendo a la población catalana dejó heridas que difícilmente cierren, y una mala imagen para la comunidad internacional. “¿Negociar con un Estado que sigue amenazando y persiguiéndonos?”se preguntó Puigdemont ante el hemiciclo del Parlamento catalán.

La aplicación del artículo 155, herramienta constitucional que habla de la intervención de regiones autónomas, no es clara. Puede implicar desde la intervención de las fuerzas de seguridad catalanas, hasta la disolución del gobierno autónomo, forzando elecciones.

El PSOE, partido opositor al PP de Rajoy, pero que se ha transformado en un socio político en el último período presidencial, anunció que ambas fuerzas políticas habían llegado a un acuerdo para encarar una reforma constitucional para evitar la independencia catalana.