Francisco Martinelli Massa
Consultora Proyección M&C
Esta elección se realizó en el marco de un contexto social y económico muy deprimido, por nombrar solo algunos problemas, una inflación interanual superior al 50%, jubilaciones mínimas por debajo de la línea de pobreza, desocupación de dos dígitos, dólar a casi 600% más alto que en 2015. Fue en este escenario electoral en el cual se dio una polarización que se llevó casi el 80% de los votos repartiéndose entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio.
Sin embargo, a pesar de este contexto, la campaña de Juntos por el Cambio que lo llevo al poder no modificó ni una coma este año. Los ejes fueron: la expresión de deseo de transformar a la Argentina en un lugar mejor sentando sus bases y la crítica constante al 1Kirchnerismo/Peronismo que gobernó y puede volver a gobernar. Los mismos fueron reiterados en la conferencia de prensa dada por el actual presidente y candidato a vicepresidente el día siguiente a las elecciones. En contraposición a esta campaña, el Frente de Todos opto por centrarse en los problemas causados por el contexto económico y social.
Es de público conocimiento el resultado de las elecciones, que, si bien son las PASO, consideradas por algunos como una gran encuesta, parece reflejar en muchos casos un resultado irreversible. El pueblo argentino votó este domingo más por el bolsillo que por la aspiración de una Argentina mejor, sin tener en claro en qué sentido sería mejor. Factores tan centrales como el tener un trabajo, llegar a fin de mes o llenar la heladera fueron y son más tangibles e importantes que seguir aguantando para estar mejor en un futuro inexacto. Los 100 días libres de gobierno, popularmente otorgados a cualquier gobierno ganador, parecen haberse estirado por más de 2 o, tal vez, 3 años, la crisis social y económica termino por doblegar este discurso. El domingo pasado se dieron a conocer las voces de un pueblo que eligió la heladera antes que un futuro incierto e improbable.
No solo en la última etapa de la campaña el actual gobernante tuvo que optar por cambiar el discurso para aceptar la crisis sin hacerse cargo de la misma, sino que el lunes siguiente a las PASO le echo la culpa al Kirchnerismo de la situación económica luego de la disparada del dólar. Parece que Cambiemos no dejó de estar en campaña, incluso después de hacerse con el poder. Su discurso es más parecido al de un opositor que al de un gobernante, porque siempre es culpa de otro que ya no está o que está por venir. Sin ir más lejos, para realizar el más mínimo movimiento económico o financiero deben pedirle autorización al FMI. En otras palabras, para Cambiemos, ellos son los únicos gobernantes capaces y pulcros que no gobiernan, siendo que cuando ocurre algún problema o situación desfavorable para la población, las respuestas son siempre las mismas, o es por culpa de la oposición, o es por la necesidad de un sacrificio para estar mejor.
Para terminar, y valga la redundancia, el pueblo argentino se expresó en las urnas y dijo basta a este relato de engaños y mentiras. La heladera peso más que el sacrificio y dejó un resultado que difícilmente pueda revertirse. La candidata más aclamada por los medios y concebida como la mejor del frente Juntos por el Cambio perdió por casi 20 puntos de diferencia jugando de local. Solo un puñado de consultoras previó este resultado, aunque el margen fue aún mayor al que preveían, fueron tratadas de “kirchneristas” y poco serias. Sin embargo, quedo claro que sus números eran los más acertados, que la heladera le gana al circo.