Los padres Nicolás "Tano" Angellotti (a la izquierda) y Daniel Echeverría recibieron a MD en la Iglesia San José. (Foto: Lucas Sosa)

El reloj marca pocos minutos después de las nueve. Una fila de vecinos espera expectante que un trabajador de Anses de la señal para que se habilite la mesa que atiende consultas. El llamado para que avance la fila coincide con la llegada de los periodistas de Matanza Digital a la “Parroquia San José” de Puerta de Hierro donde los padres aguardan para ser entrevistados.

Ambos curas de la Opción por los Pobres, curas villeros. El padre Daniel trabaja desde años en La Matanza y su accionar tiene lugar en los barrios 22 de Enero y Un Techo para Todos de Ciudad Evita. El padre Tano llegó a San Justo hace dos años y es el referente de los trabajos que realiza la Iglesia en los barrios Puerta de Hierro, 17 de Marzo y San Petersburgo. Los dos forman parte del equipo de curas villeros de la diócesis de San Justo que en el último tiempo trabajan junto a los más humildes, tejiendo lazos de contención y empujando por la urbanización de los barrios. La tarea cuenta con un fuerte impulso que llega desde el Vaticano, siendo el Papa Francisco quién supervisa las acciones y envía saludos ante cada nueva inauguración de un espacio para los vecinos.

“En total en esta zona abarcamos entre ocho y diez barrios que acompañamos, además de los barrios que atiende el Padre Bachi (Basilicio Brítez) en la Palito (Barrio Almafuerte). Son barrios que se configuraron como una zona pastoral y donde la propuesta de la Iglesia es responder a lo que los barrios van presentando como necesidad, además de la propuesta lógica de evangelización con una dinámica de cualquier comunidad cristiana”, explica el padre Daniel. Con el mate listo, los entrevistados se preparan a charlar con MD.

Cuéntenos un poco sobre la idea que tienen en esta Iglesia y sobre los proyectos que estuvieron encarando en esta zona de La Matanza en el último tiempo, entendiendo que son referentes de la Iglesia Católica, y sobre todo “curas villeros”

Padre Tano: La mirada de la Iglesia que tenemos es que la Iglesia es el barrio. La Iglesia no es la sede parroquial, sino que la Iglesia se entiende como los barrios que acompañan. Y todo lo que hace la Iglesia tiene que tener impacto en el barrio. Esa es nuestra mirada. Creemos que la Iglesia tiene que construir en el barrio una familia y por eso abre las puertas a recibir la vida como viene, la vida como viene del barrio, como está. Y trata de organizar una comunidad en torno a trabajos que abren oportunidades completas. Por ejemplo: un jardín de infantes en un barrio donde no había, un lugar de dia para chicos que todo el día estaban en la calle, un barrio donde antes no había, una escuela, un centro de jubilados, un centro de formación de oficios, una radio, un lugar de recuperación. Trata de generar espacios donde la comunidad se organice y se cambie la realidad de su barrio.

Padre Daniel: La idea es responder lo que aparece como necesidad. Por ejemplo, una constante problemática que aparecen en los barrios es el tema de las adicciones. En primer lugar de prevención, por eso todas las actividades que hacemos que intentan ser espacios preventivos para que no lleguemos tan tarde.

La parroquia “San José” es una muestra del trabajo encarado por la Iglesia en el último período. Inaugurada en marzo del 2018, desde entonces no paró de crecer e intervino en la creación de 4 capillas, 3 comedores, una radio comunitaria, dos salitas de primeros auxilios, un Club Atlético con tres sedes, una Escuela Primaria y Secundaria, tres jardines, un centro de jubilados y un Centro de Formación Profesional y Comunitario, entre otros complejos. Asimismo, cedió un lugar del templo, ubicado sobre la calle Colonia a cuatrocientos metros de Av. Crovara, para que funcionen oficinas del Estado nacional y provincial- Las construcciones le fueron cambiando la cara a Puerta de Hierro y el 17 de Marzo. Lo que los medios porteños nombran como “la zona más peligrosa de la provincia”, hoy comenzó a mostrar otra faceta en la que la inclusión social es posible. Y frente al abandono histórico del Estado, hoy la gente del barrio comienza a encontrar otros portavoces como la Iglesia.

En el barrio se ve un avance, con escuelas, un club, una salita y demás cuestiones que apuntan fuerte a lo cultural y lo deportivo…¿no es así?

Tano: De fondo está la mirada de la realidad de que la Iglesia no se ocupa solamente de las almas sino también de la vida. Si vos tenés un barrio que está teniendo una falta en la salud y como Iglesia te podés organizar en la comunidad para sacar una salita adelante, lo tenés que hacer. Con el club nosotros hablamos de “el Club de mi barrio” de alguna manera. Creemos que hace falta volver a valorar a los clubes de barrio, que eran lugares de encuentro de la comunidad, en donde uno se cría de alguna manera y generás una identidad, una pertenencia a un color, a un nombre. En donde entrás a los 4 años y te vas a los 18 años criándote abrazando a la vida. Donde también te vas integrando con otros barrios, porque cuando salís del club a competir con otros clubes, le mostras lo que es tu barrio en una versión linda y no lo que te muestran los medios. Y aprendés de otros barrios y también aportás desde tu barrio a los demás. Acá hay más de mil pibes en el club, hay fútbol, hay jockey, hay patín, taekwondo, boxeo, canto. Porque cada vecino tiene algo para dar y un talento para aportar. La gente viene, participa y se va armando comunidad, lugares de encuentro.

¿Con qué actores articulan para llevar adelante esas obras?

Tano: La iglesia articula con todo el mundo, con el municipio, con la provincia, con la nación, con los movimientos sociales, con las organizaciones barriales. En nuestro barrio de alguna manera nosotros decimos que ‘no se puede pegar debajo del cinturón’. En un barrio donde un chico de 8 años está quemando una pipa de pasta base, todos tenemos conciencia de que fracasamos de alguna manera. Y nosotros tampoco podemos levantar una bandera y hacer nuestro partido. Tiene que ser una cancha grande donde todos entremos a jugar y podamos sacar una realidad que nos tiene que dar verguenza adelante. Cuando vemos que en los barrios hay hambre, que no hay trabajo, que los jóvenes están más cerca de la droga que de una propuesta de universidad por ejemplo, ahí es donde todos tenemos que de alguna manera poner el cuerpo para trabajar, más que pelearnos.

Daniel: Estamos poniéndole el hombro por ejemplo a los monoblocks de La Tablada, una zona que estuvo abandonada por el Estado pero también por la Iglesia. Cuando el padre Bachi celebró ahí una misa hace 15 días atrás, le pidió perdón a la gente por la ausencia de la Iglesia, porque no sólo el Estado estuvo ausente en estos años sino también nosotros. La idea es volver a hacer presencia ahí donde posiblemente nos retiramos, donde le quitamos el hombro a la gente.

¿Cuáles creen que son las principales problemáticas en los barrios, entendiendo que en el último tiempo hubo un deterioro del tejido social y un aumento de la pobreza?

Daniel: Abajo del titular “pobreza” le caen todos los subtítulos a la cuestión. Detrás de eso, sabemos que viene todo lo de vida devaluada de la gente. Nosotros sabemos que hoy cada lugar muestra su rostro, pero detrás de la pobreza le pega todo.

Tano: Yo creo que hay tres puntos importantes hoy. El primero es la falta de trabajo, que es para nosotros donde hoy está el ojo de la tormenta: la problemática del desempleo. Porque nosotros somos testigos en nuestros barrios que el trabajo estructura la vida de uno, le da dignidad a la vida, estructura la familia, estructura la comunidad y al barrio. Cuando no hay trabajo, vos lo que haces en la cultura popular es destruirla directamente. Por un lado, está la cuestión de cómo combatimos el desempleo y de cómo, siendo parroquia de barrio, generamos propuestas de economía popular, de organización social y solidaria para que podamos generar fuentes de trabajo paliativas para pasar este momento de alguna manera. Por otro lado, el tema de la droga es un tema de agenda bien real, tomamos conciencia de que hoy hay una cantidad de pibes desaparecidos por el tema de la droga y del narcotráfico. Creemos que eso se pelea haciéndole lugar a los pibes, abrazando la vida como viene, generando espacios de contención y de inserción social. Detrás de cada pibe que cae en el flagelo del paco hay un rostro de marginalidad, de familias sin trabajo, de familias con hambre. Y después otro tema, para mi también muy importante, es el tema de la integración de los barrios. Porque ahí tocas todos los temas. Por eso hoy para Puerta de Hierro y San Petersburgo estamos empujando el tema de la urbanización de los barrios. Y la Iglesia junto con otras instituciones, junto con el gobierno provincial, municipal, nacional y las organizaciones sociales se está abrazando socialmente al barrio, y se están levantando jardines, primarias, secundarias, clubes, centros de oficios. Pero entendemos que no le vamos a dar vuelta a la rosca de la realidad si no logramos parar las casas de los barrios, porque sino en 5 años volvemos a tener el mismo problema. Creemos que esa intervención la tiene que dar el Estado.

Hubo un pedido hace poco del obispo de San Justo para crear una mesa en conjunto por la urbanización de Puerta de Hierro con los tres niveles del estado (municipal, provincial y nacional). ¿Se pudo avanzar en ese sentido?

Tano: Se está avanzando, sobretodo con provincia y municipio que son los que más intervienen digamos. Hoy se está dialogando por las tierras de enfrente a Puerta de Hierro, que hay descampados que pertenecen al gobierno nacional que hace 50 años están en desuso o se usan para tirar basura, para el consumo (de drogas) o para la prostitución. Y en frente, nosotros tenemos un barrio que hace más de 50 años se los trajo en la época de la dictadura arriba de camiones, sin saber bien a donde iban. Y se los dejo con una promesa de vivir sólo tres años, pero donde la vida fue creciendo y dos, tres, cuatro generaciones quedaron viviendo en el mismo lugar. Y la vida quedó aprisionada, quedó esclavizada. Por eso un tema clave en la urbanización, para no sacar a la gente del barrio y no romper su tejido social, es ganar más tierra. La vida pide más lugar. Se está dialogando y va por buen camino.

Daniel: En este sentido sabemos que no somos el actor principal. Sino que el actor principal de esta lucha son los barrios y nosotros somos parte de los barrios. Pero hay una misión que tenemos que es poder traccionar al Estado para que responda, hacer un poco de despertador. Porque muchas de nuestras acciones son -si nos quedamos solos- paliativos y responder las situaciones de emergencia. Ahora si sumamos a los actores que tienen poder o autoridad para accionar, entonces podemos lograr salir de la emergencia. Sino siempre nuestras respuestas pueden ser todas muy buenas, ayudamos y llegamos a las personas de a pie, pero siempre aislados. La idea es traccionar pero nosotros no somos un organismo más del Estado. Somos la Iglesia con las bases en los barrios, pero sí podemos ofrecer ser una mediación.

Tano: La Iglesia se pone como puente, siempre del lado de los más pobres. Siguiendo las tres T (Tierra, Techo y Trabajo) la Iglesia denuncia la ausencia en barrios donde el Estado nunca estuvo presente o donde le soltó la mano a la vida desde hace mucho tiempo. Y eso generó una suerte de Estado paralelo que hoy es el empleador real y la economía real de nuestros barrios muchas veces, como es el narcotráfico. Pero eso se hace por un abandono del Estado, porque le suelta la mano a la vida, porque no hay oportunidades concretas. La experiencia nuestra es que cuando le abrís una oportunidad, la gente colapsa la oportunidad que abrís, la toma y la lleva adelante. Intentamos tejer puentes y facilitar la presencia del Estado. Por ejemplo, en muchas de nuestras parroquias el Estado atiende a través de Anses, Renaper, Desarrollo Social o el Centro de Acceso a la Justicia (CAJ). Creemos que es valiosa y que es importante la presencia del Estado en nuestros barrios.

Recién comentaban que hubo una ausencia del Estado histórica, pero también hubo cierta mea culpa de la Iglesia por tampoco haber puesto la atención en estos barrios. ¿Qué cambió en este último tiempo?

Tano: Cuando nos referimos a “ausencia de la Iglesia” hablamos a nivel más institucional. En estos barrios hicieron una apuesta el Padre Bachi y el Padre Daniel, y son apuestas más personales de ciertos sacerdotes que, ante la realidad de sus hermanos y hermanas que están sufriendo, eligieron vivir con ellos y a partir de eso eligieron hacer un camino. Eso es lo que pasaba históricamente en estos barrios. Hoy la realidad me parece que cambió, y de alguna manera, la diócesis (de San Justo) está a cargo de estos barrios y hay un equipo de curas y una apuesta de la Iglesia de venir. Claramente tiene que ver con la llegada del Papa Francisco que pide poner los ojos ahí, pero hay que reconocer que también hay curas que decidieron acompañar la vida, y más allá de los curas, hay religiosas, catequistas y comunidades cristianas que siempre se fueron organizando y manteniendo la fe. En Puerta de Hierro, donde nunca hubo un cura viviendo, siempre hubo curas atendiendola porque la comunidad cristiana siempre estuvo organizada y manteniendo la fe.

Daniel: Otro signo puede ser la frecuencia con la que el obispo (de San Justo, Eduardo García) está recorriendo estas localidades. Cada 15 días viene para acá, como a (Villa) Celina y al Mercado Central. Eso es un signo. Con un obispo que visita estos barrios con esa presencia, demuestra donde se quiere poner la fuerza. Y en eso coincide el señor Eduardo con el Papa Francisco. Para las comunidades, para los curas, para los monjas, es un espaldarazo.

¿Cómo ven entonces que haya un Papa, que encima sea Argentino, que esté impulsando la acción de la Iglesia en los barrios?

Tano: Hoy el Papa es un inspirador de un modo de Iglesia que muchos soñamos y hace levantar el modo Iglesia que tienen los barrios populares. Me da la impresión que hoy no le damos la importancia que merece su mensaje hoy, ni en la sociedad ni en la Iglesia. Me parece que está adelante unos cuantos metros, pero deja mensajes claros cuando dice “quiero una Iglesia pobre para los pobres”, “reciban la vida como viene”, “quiero una Iglesia en la calle”, “quiero una Iglesia que haga lío”, “el que construye muros queda prisionero de sus propios muros”. Son todos lineamientos concretos y claros de cómo quiere que se pare la Iglesia. En nuestros barrios hay veces que tuvo más presencia el Papa que otros actores que están más cerca. Por ejemplo, la patrona de esta Iglesia la mandó el Papa del Vaticano. Para nuestro barrio, que todos veían pero nadie miraba, que la imagen cabecera de una parroquia que se está fundando la mandé el Papa Francisco y mire estos lugares abandonados desde Roma, fue una revolución. Explotaba de alegría. De alguna manera la gente se lleva su cariño y él tiene esa delicadeza de estar cerca. Imaginate que acá murieron generaciones esperando casas que les prometieron y que fueron tan manipulados políticamente. Que hoy el Papa Francisco esté hablando de tu barrio y esté pidiendo casas para tu barrio, es enorme.

La última, a tono más personal. ¿Qué los llevó a ustedes a elegir este estilo de vida y cuál es el mensaje que pueden transmitir de cómo a través de la fé se pueden hacer un montón de cosas en los barrios?

Tano: Fue Jesucristo en el hermano que sufre, en donde te invita a un modo de Iglesia de ubicarte en un lugar en el mundo, con una misión en el mundo, con utopías, con sueños, con lucha, con trabajo. Trabajando por la fraternidad, por la hermandad, por la solidaridad, para que en las familias nadie quede afuera y todos tengan lugar. A mí me parece un privilegio vivir en estos barrios y que los pobres nos hayan hecho un lugar entre sus casas y sus corazones. Personalmente a mí me salvó la vida y me da un sentido, una felicidad y una razón de ser que me hace vivir al tope. Que hace que te prendas fuego por dentro, que se te vaya la vida en esto, que es compartir la vida con los demás.

Daniel: Fue una doble pasión: la pasión por Dios y la pasión por el pueblo.

*Puerta de Hierro fue uno de los Núcleos Habitacionales Transitorios (NHT) creados por la dictadura militar de 1966-1973. El barrio se creó en septiembre de 1971, cuando el gobierno de Juan Carlos Onganía trasladó a los habitantes de la villa porteña El Cartón a Isidro Casanova con la promesa de que en el corto plazo iban a tener nuevas viviendas. Nunca ocurrió.

*Noticia publicada en el Impreso de Matanza Digital.