La libertad a genocidas, un cierre relámpago de “la grieta”

El amplio consenso social y político del rechazo al 2x1 puso contra las cuerdas a la Corte Suprema. El giro discrusivo del Gobierno, apretado por el contexto.

En un momento en que “polarización” y “grieta” son palabras constantemente alimentadas por los referentes políticos nacionales y la corporación mediática porteña, el rotundo rechazo a la aplicación del 2×1 desnuda la relatividad de esos términos.

La imagen es brutal: asesinos, violadores, torturadores, ladrones de bebés, en definitiva genocidas podrían pedir la reducción de sus penas y salir en libertad. Algunos de ellos con mucha capacidad de hacer daño. El caso de la desaparición del testigo Julio López en 2006 tras declarar contra el genocida Miguel Etchecolatz es una señal de peligro que no se puede ignorar.

Este miércoles todo el arco político y un gran número de ciudadanos de a pie se movilizarán en la Capital en repudio a esa posibilidad que abrió la Corte Suprema.

El giro discursivo del Gobierno

Votaron a favor del 2×1 los dos ministros de la Corte que propuso Macri, más Elena Highton de Nolasco, quien está esperando que el Gobierno no apele su planteo para evitar tener que jubilarse de su cargo como el fallecido juez Fayt, en vez de acatar la acordada de la reforma de 1994, como sí hizo Eugenio Zaffaroni.

Marcos Peña, Rogelio Frigerio, María Eugenia Vidal, Federico Pinedo salieron a repudiar el fallo tres días más tarde de haberse emitido y luego de que el Secretario de DDHH Claudio Avruj haya respaldado de la decisión. Desde sectores de la Corte salieron a decir que la oposición del Gobierno al 2 x 1 se debe a la caída en las encuestas, y a que distintas consultoras del establishment muestran a los candidatos de Cambiemos en un lejano tercer puesto.

También el propio accionar de la alianza de Cambiemos refuerzan esta idea: en campaña el Presidente se refirió como “curro” a la lucha por los derechos humanos, la inacción del macrismo ante la prisión domiciliaria a represores, varios actores del Gobierno que expusieron su negacionismo en público, entre otros.

Así como la jerarquía editorial de La Nación chocó de frente con todos los trabajadores de la redacción cuando con una editorial le solicitó a Macri el perdón de los militares a horas de haber ganado el balotaje, los estudios de opinión le deben mostrar al Gobierno el consenso social sobre este tema. Nunca Más es una parte consolidada de la identidad argentina.

Y esto a pesar de las horas de aire que se les da en programas de entretenimiento político a personajes que más que querer buscar la verdad sobre el accionar de las organizaciones armadas, buscan la impunidad de los responsables de la hora más oscura de nuestra historia reciente.