Foto AFP

Cientos de miles de personas -medio millón calcularon los organizadores- se manifestaron ayer en Plaza de Mayo y en diferentes puntos del país contra el fallo de la Corte Suprema de Justicia que benefició al genocida Luis Muiña, condenado por secuestrar, torturar y desaparecer personas en el Centro Clandestino de Detención “El Chalet”, en el hospital Posadas, con el cómputo del 2×1.

Entre el mar de personas que se acercaron por su cuenta, o encolumnadas con organizaciones políticas o sindicales; el distintivo en común fueron los pañuelos blancos atados al cuello, una reivindicación a la lucha de las organizaciones de Derechos Humanos que durante años reclamaron pidiendo justicia.

“Señores jueces: nunca más un genocida suelto”, pidió el documento leído durante el acto encabezado por los representantes de organismos de Derechos Humanos, que estuvieron acompañados por varios referentes del arco político del Frente para la Victoria, Frente Renovador, Libres del Sur y del Frente de Izquierda. No hubo en el escenario presencia del oficialismo de Cambiemos.

“Medio millón de personas colmaron la Plaza para acompañar a las Madres y Abuelas. Se trató de un día histórico de unidad para demostrar que el pueblo REPUDIA LA IMPUNIDAD por parte de los jueces y del ejecutivo. Fue muy emocionante”, sostuvieron desde la APDH La Matanza a través de las redes sociales.

La intendenta Magario también participó de la multitudinaria movilización, junto al ex intendente y dirigente pejotista, Fernando Espinoza; y otros intendentes del Conurbano. “Abrazamos la fuerza, el coraje y el amor de las Madres y Abuelas. Ellas son un símbolo de la lucha por una Argentina más justa. No queremos a los genocidas caminando nuevamente entre nosotros, hoy renovamos el pedido de justicia”, enfatizó la jefa Comunal.