La Reconstrucción

Ricardo Rouvier, sociólogo, titular de una de las principales consultoras políticas del país, analiza las variantes para la reconstrucción del peronismo desde la oposición.

La tarea de la edificación de una alternativa política en nuestro país, que logre elevarse a la altura de poder ser la principal oposición de Cambiemos, es indudable que pasa por el peronismo. Pero como el panperonismo está fragmentado, esa construcción se parece más a juntar los pedazos de una demolición que a una labor de edificación. Y no se trata simplemente de una sumatoria aritmética de fracciones, porque hay aspectos cualitativos a considerar. Podemos decir sin temor a equivocarnos, que la consolidación de una oposición política será una tarea larga y dificultosa.

Es indudable que si ordenáramos la fragmentación del PJ tendríamos, a grandes rasgos, un peronismo kirchnerista, concentrado en el conurbano, y otro peronismo no homogéneo en el interior del país. El kirchnerismo mostró debilidades de posicionamiento en el interior bonaerense y en el país, aunque en algunas provincias haya una oferta electoral kirchnerista, no alcanza una presencia significativa. Considerando los números obtenidos en la legislativa, el peronismo k alcanza a un 21/22% del total país y con este número se ubica en la primera minoría opositora. En el interior Massa tiene mayor preeminencia que Randazzo, pero no hay una cabecera de playa importante en dicho distrito, jugando además las ambiciones presidenciales que anida en algunos dirigentes provinciales.

“la consolidación de una oposición política será una tarea larga y dificultosa”

Estas diferencias se irán observando claramente en los próximos bloques de diputados y sobre todo en el Senado que es el epicentro de la resonancia política de los gobernadores. Es indudable que CFK es la figura preeminente del panperonismo y la posición que adopten los gobernadores y legisladores ante ella marcará la manera en que se irá ordenando el peronismo. Es decir, el peronismo se organizará alrededor de su aceptación o rechazo.

Descontamos que CFK no tendrá un consenso unánime, habrá que cuantificar el apoyo y la oposición interna que posea. En las afinidades y rechazos, el peronismo irá buscando un eje organizador, mientras el oficialismo, reforzado por las elecciones, tratará de asegurar fuentes de consenso para poder desplegar su política, en realidad su pragmática política.

“el peronismo se organizará alrededor de la aceptación o rechazo a cfk”

Decimos pragmática porque es indudable a esta altura de la gestión que Cambiemos, conducido por el PRO, como fuerza neoconservadora intenta imponer sus convicciones en el marco cultural, político y social en el que el populismo ha dejado huellas, sumándose a los atributos que ya nuestro país tiene con tantos años de gobiernos peronistas. Actualmente, en un marco que no excluye en forma total al liberalismo y al populismo, Argentina transita en una situación de tira y afloja, de tensión y de gradualismo, por esta nueva experiencia política moderna de la centro-derecha.

No pareciera por el momento que en el peronismo pueda emerger un liderazgo salvador, una nueva excepcionalidad, y el indiscutido liderazgo de CFK es parcial e insuficiente para ganar la elección. En una parte importante del PJ y en gran parte de la sociedad, hay un persistente rechazo a la figura de la expresidenta y una la voluntad de evitar que el pasado retorne. La repetida imagen de los medios masivos sobre la judicialización de figuras prominentes del kirchnerismo, han generado una asociación entre peronismo y delito que deberá ser resuelto en el plano político. La negación absoluta de los cargos no impide que se haya construido una ligazón entre una cosa y la otra que es desfavorable para el peronismo. Para decirlo más claramente, el rechazo a los procedimientos judiciales en el tiempo lleva a una confrontación no querida con parte de la opinión pública que sí cree en los cargos y exige una resolución política.

Si esta judicialización es una mentira completa, entonces no cabe otra salida que la resistencia consagrada por el art. 36 de la Constitución Nacional. Si este no es el camino, que parece no serlo, entonces cabe deslindar responsabilidades de la dirigencia política. El peronismo debe hacer algo con esto, pero además no puede abandonar los logros de los doce años de gobierno; su vocación por la justicia social y la equidad.

En realidad la agenda del peronismo debería ser más ambiciosa que desembocar en una candidatura presidencial en el 2019; la realidad lo impone. La situación internacional y la regional se han modificado mucho desde que el kirchnerismo dejó el gobierno y merece un debate que debe efectuarse en el espacio. También debe formularse un programa alternativo, crítico respecto del oficialismo. Debemos sincerarnos, en toda la campaña electoral no ha habido propuestas de políticas efectivas a plantearle a la sociedad. Si no se hacen propuestas, queda la política opositora reducida a la expectativa de derrumbe del gobierno de Macri. Y eso no es suficiente.

” el peronismo debe formularse un programa alternativo, crítico respecto del oficialismo”

Es casi una utopía pensar que el peronismo se va a unir todo luego de efectuar una reflexión crítica sobre el pasado reciente. Pero si habrá la referencia persistente hacia la etapa kichnerista, como buena o como insuficiente, siendo lo más criticado el estilo decisionista e interpelador de la ex Pta. Por otro lado, el peronismo no k. no cuenta con ningún dirigente nacional con un posicionamiento tan fuerte que lo coloque rápidamente en un lugar de liderazgo.

Creemos que ha terminado un ciclo, eso no alcanza a enterrar o jubilar a algún dirigente. La sobrevivencia no es materia de vaticinio, pero si entendemos que hay prácticas políticas vinculadas más al diálogo y a la persuasión que a la verticalidad, maneras de dirigir, modos de establecer las alianzas políticas y sociales que deberán cambiar. Elperonismo enfrenta el desafío del siglo XXI, con sus mandatos y sus cambios, gusten o no, pero como decía Perón a la evolución hay que tratar de cabalgarla, lo que uno no puede hacer, sin pagar un costo, es negarla.