La empresa, dedicada a la fabricación y comercialización de caños y accesorios plásticos para la construcción, ya se encuentra tramitando el Procedimiento Preventivo de Crisis en el Ministerio de Trabajo y los trabajadores esperan ser convocados a una audiencia para manifestarse en contra del cierre de la planta. Mientras tanto, 173 trabajadores se encuentran alerta y haciendo guardias en la fábrica ubicada en Peribebuy 1492, para evitar el vaciamiento del lugar.

Desde mediados de este año que los trabajadores siguen de cerca los movimientos de los directivos, cuando se enteraron que la empresa comenzó a notificar a sus clientes el cese de operaciones debido a la “difícil situación económica financiera” que atravesaba.

“Dicha notificación fue solo para los clientes ya que los directivos de la empresa vienen desde hace varios meses negándonos a los trabajadores que el cierre fuera posible, mintiéndonos que la intención era que la fabrica siguiera funcionando y jamás nos notificaron a nosotros de la decisión tomada”, explicó a Matanza Digital, uno de los empleados, Diego Basetti.

Asimismo, comenzaron a haber movimiento extraños en la fábrica: “Había indicios que nos decían que era verdad. Se llevaron matrices con las que producían accesorios que eran un caballito de batalla de la empresa, dejaron de lado una licitación AySA y un pedido que le había hecho el municipio con respecto a la obra pública”, explicó por su parte Luis Salinas, secretario general de la delegación local de la Unión de Obreros y Empleados Plásticos.

Según Salinas, frente a la presión del sindicato en el Ministerio de Trabajo, la empresa planteó “seguir invirtiendo en el país y que era mentira el cierre inminente”. Pero la situación duró pocos meses, hasta que uno de los miembros de la Comisión Directiva del sindicato fue notificado por la empresa que “el grupo Aliaxis -la multinacional dueña de la firma- decide cortar las operaciones e irse del país indemnizando a todo el personal pagándole el 50% de la indemnización que les corresponde, alegando que están en crisis”.

El anuncio fue acompañado a principios de este mes por la presentación de la empresa del procedimiento de crisis en el Ministerio de Trabajo. A la espera de la convocatoria del Ministerio para plantear su rechazo a la decisión, los trabajadores decidieron en una asamblea de la Comisión Interna dejar de producir y hacen guardias para evitar el vaciamiento de la fábrica.

“Los indicadores que ellos creían que estaban mal y que creían que había que levantar productivamente, los trabajadores de Nicoll lo hicieron y se lo pusieron al hombro esa supuesta crisis que planteaba la empresa. La productividad fue mayor, la perdida se bajó en un alto porcentaje”, aseguró Salinas remarcando la comprometedora situación en la que quedan varios de sus trabajadores, que hoy ya tienen “30 años de antigüedad” y que están próximos a jubilarse.