Las consecuencias de los mensajes de odio

Los ataques al móvil de C5N el 9 de julio y a una unidad básica en el distrito un día más tarde son un llamado de atención sobre la radicalización de mensajes de odio en el discurso político.

Los mensajes de odio empiezan donde se terminan los argumentos: cuando un espacio político quiere aplicar medidas que perjudicarán a la mayoría, entonces aparece el odio para anular al adversario. La consecuencia inmediata del odio es la ruptura de la sociedad, con la espiralización de la violencia.

Para inocular el odio se debe caracterizar a un grupo negativamente y repetirlo hasta que se naturalice, y que todos sus miembros se transformen en objetivo de ese odio. La Matanza y el Conurbano bonaerense tienen una imagen negativa que se construye y se replica desde medios de comunicación porteños. En algunos casos con clara intención política, pero en otros aflora por la naturalización de un sentido común discriminativo. Es algo que excede a las falencias políticas que puedan achacarse a las administraciones municipales, y es una forma de discriminación que se alimenta permanentemente.

Por poner un ejemplo, este fin de semana circuló en las redes un video de un intento de robo atribuido a La Matanza. En el mejor de los casos, muchos de los que compartieron la información discriminando a los matanceros nunca se enterarán de que es un caso de inseguridad de Brasil. Otros lo habrán hecho con mala leche. Las mentiras y la ignorancia suelen ser combustible de estos mensajes de odio.

Cuando ese odio y esa violencia se usan en la construcción discursiva de un espacio político con poder de convocatoria, se empiezan a degradar las libertades individuales y colectivas por acción de los que ejercen esa violencia. El ataque al móvil de C5N durante la movilización convocada por el macrismo el 9 de julio pasado es un atropello al derecho a la información, en contradicción con la consigna de libertad elegida por el ex presidente (quien no repudió el hecho) para capitalizar políticamente la marcha.

Apenas un día más tarde, un grupo de violentos replicaron los mensajes de odio en el distrito vandalizando una unidad básica en Ramos Mejía. Este ataque, que no le hace ningún bien a nadie, se produjo en un contextro de crisis en la que los militantes políticos de todos los sectores están dando una mano a quienes más necesitan ayuda.