Un millonario argentino haciendo cosas en Punta del Este es algo habitual en el relleno informativo de los medios nacionales en verano. El empresario Federico Álvarez Castillo, dueño de la empresa de ropa Etiqueta Negra, protagonizó un escándalo cuando se viralizó un video de un cerdo siendo arrojado desde un helicóptero a la pileta de su casa, ubicada en el coqueto José Ignacio, una de las localidades más caras de Uruguay.

La escena quedó registrada en un video casero filmado desde adentro de la propiedad, en el que se escuchan risas de fondo. Todo fue risas y bromas, hasta que el video tascendió en las redes y se levantó un tsuanmi de puteadas por parte de la comunidad digital.

“Estaba vivo el chanchito?”, fue una de las preguntas más usuales de los usuarios. Resulta difícil creer que un porcino de esas dimensiones pueda ser subido pasivamente a un helicóptero y luego lanzado. Muchos apoyaron la tesis de que el chancho estaba previamente carneado.

Mientras tanto, la bronca popular cibernética sigue con la llama encendida. Utilizando hashtag #EtiquetaNegra, tendencia en Twitter, florecen las campañas de boicot que piden no comprar en las tiendas del empresario y hasta aparecieron reproches a Álvarez Castillo por haber sido uno de los más fervorosos defensores del gobierno de Mauricio Macri.

El empresario y su familia salieron a responder las críticas con una historia inverosímil: con un insólito comunicado en las redes denunciaron “un hecho de vandalismo” del que fueron víctimas. No lo sé Rick…

Como la explicación más obvia suele ser la verdadera, con el correr de las horas se supo que se trató de una broma que hizo un empresario amigo de Álvarez Castillo, quien intenta mantenerse en el anonimato. Resulta que las autoridades orientales están buscando al dueño del helicóptero y al piloto. (“es habitual que durante el verano haya personas -generalmente argentinos- que despeguen y aterricen en sus chacras”) porque le cabrían duras sanciones por la maniobra.