Luego de la masacre, USA reaviva la discusión sobre el control de armas

La masacre de las Vegas, con un saldo de 59 víctimas fatales y más de 500 heridos, pone en evidencia la problemática de la posesión de armas con gran poder de fuego en Estados Unidos.

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La peor masacre de la historia de los Estados Unidos, un país atentados en masa recurrentes, puso sobre el tapete una discusión que se enciende cada vez que un civil armado abre fuego en un lugar público. Sólo en lo que va del año murieron dentro de los Estados Unidos 11 mil personas en 273 tiroteos.

La segunda enmienda de la Carta de Derechos establece que poseer armamento es un derecho individual, y ni el gobierno federal, ni los gobiernos estatales pueden legislar para infringirlo. Es decir, tiene rango constitucional, convirtiendo a los Estados Unidos en uno de los países más permisivos al respecto.

El lobby de las armas

La defensa más cerrada de la segunda enmienda está encabezada por la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por su sigla en inglés), un poderoso aparato de lobby en favor de la venta de armas, que sostiene que la decisión de qué armas llevar es una cuestión individual. La NRA es uno de los principales grupos de apoyo a la presidencia de Donald Trump, ferviente defensor de la posesión.

Gran del poder de este grupo se explica en la incindencia que tiene la industria armamentística en la economía norteamericana, no sólo en el exterior, sino también en el mercado doméstico. Un dato no menor: las principales empresas del sector subieron en la bolsa luego de la masacre.

Uno de los AR-15 que utilizó Paddock en el tiroteo (foto: Boston 25 News)
Uno de los AR-15 que utilizó Paddock en el tiroteo (foto: Boston 25 News)

Si bien existe gran consenso en la población norteamericana sobre el derecho a la portación, hay matices en cuanto a qué comprende ese derecho. La Corte Suprema se expresó al respecto señalando que no es ilimitado. El criterio regulatorio pretende restringir la venta de determinado armamento (como fusiles automáticos) y accesorios, como silenciadores, cuya venta la NRA busca liberar. La ex candidata presidencial por el partido demócraca Hillary Clinton se preguntó “cuántas muertes habría habido en Las Vegas si el pistolero hubiera contado con un silenciador”.

Entre el armamento encontrado en la habitación, se encontró un bump-stock“, un accesorio de venta legal que dota a los fusiles semiautomáticos de una cadencia similar a la de un arma automática (como una ametralladora).

Quién era el atacante

Stephen Paddock era un contador retirado de 64 años, sin antecedentes penales. Vivía en una comunidad de jubilados cercana a Las Vegas, y visitaba la ciudad asiduamente para acudir a sus famosos casinos. El grupo terrorista Estado Islámico aseguró que Paddock se había sumado a sus filas, pero el FBI aclaró que no existen elementos para suponer eso. Su hermano Erik señaló a la prensa que la familia “no tiene idea cómo sucedió esto”.

Sin embargo Paddock pudo accedeer a un verdadero arsenal de guerra (tenía 23 armas en la habitación del hotel), y abrió fuego con carabinas táctica AR-15, que puede efectuar 600 disparos por minuto, a una distancia de más de 400 metros. Había más de 22 mil personas en el recital.

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