Luego de un año y siete meses de estar bajo arresto, el ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula Da Silva podrá pedir hoy su libertad. La decisión se dio a conocer este jueves, cuando el Tribunal Supremo de Brasil resolvió por seis votos contra cinco dar marcha atrás con una resolución de 2016 y restablecer que la prisión de un condenado en segunda instancia es inconstitucional.

En esa situación se encuentra Lula y alrededor de 5 mil detenidos que están detrás de las rejas a pesar de que no se completó el proceso judicial de apelaciones. Sus abogados pedirán hoy su excarcelación y la decisión de que Lula salga en libertad quedará en manos del tribunal que lo condenó.

La decisión de la Corte brasilera tuvo una fuerte repercusión en Brasil, motivando el festejo de los simpatizantes del PT, pero también llegó hasta la Argentina: Alberto Fernández celebró el fallo a minutos de conocerse.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT), principal frente opositor de Jair Bolsonaro, se encuentra detenido por supuestos hechos de corrupción y blanqueo de capitales vinculados con la causa Lava Jato.

El proceso judicial que condenó a Lula estuvo plagado de irregularidades, ya que las sentencias se basaron en el testimonio de detenidos. “Fui condenado sin pruebas para no disputar las elecciones”, sostuvo en reiteradas manifestaciones públicas Da Silva, en las que cuestionó el proceso judicial que encabezó el ex juez, Sergio Moro, a quien acusó de manifiesta “parcialidad”.

Luego de meter preso a Lula, Moro asumió como ministro de Justicia de Bolsonaro, y apareció involucrado en un escándalo por filtraciones de chats en los que instruye a los fiscales a que avancen contra Lula.