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El lunes de la semana pasada, el peso se devaluó casi un 30% pasando de valer $46,55 a $60 en cuestión de horas. La situación hizo que gran parte de los comercios interrumpan sus ventas hasta que se acomodara el precio de referencia del tipo de cambio, que finalmente se fue estabilizando cerca de los $58.

El “pánico” que generó un nuevo corrimiento brusco del dólar provocó también que muchos comerciantes remarcaran fuertemente sus productos y que las familias salgan a comprar artículos para intentar resguardarse de las subas que traería consigo la devaluación.

“El lunes hubo récord de venta en los comercios que quisieron vender. Muchos aplicaron un 10% o un 20% de aumento y la gente salió a comprar. Todo lo que pudo comprar lo compraba, a diferencia de la devaluación pasada donde estuvimos 2 o 3 meses sin poder vender”, aseveró Claudio Pugliese, presidente de Federación Empresaria de La Matanza (FEM).

Para el presidente de la FEM local, la gente aprovechó la posibilidad de financiar sin interés sus compras a través de programas como Ahora12 o Ahora18. “La gente especulaba y salió a comprar lo que pudo. Fue hasta el miércoles, que empezó a mermar y vinieron días muy caídos. El sábado con la venta del Día del Niño levantó un poco”, agregó Pugliese.

Por otro lado, el referente empresario explicó que cuando el tipo de cambio se estabilice en un valor, podría haber una disminución del precio de algunos productos que se remarcaron fuertemente de manera preventiva pero sin tener un correlato con el aumento de los costos de producción o traslado.

“Los precios aumentaron un 20% en promedio pero hay algunos rubros que no entiendo como pudieron llegar a esos números. Hubo algo especulativo también y aumentaron demás. Si se normaliza el peso en estos valores, se van a reacomodar algunos precios tanto para arriba como para abajo”, explicó.