“No nos parece cambiar las reglas de juego a poco de la elección y además es más costoso”. Aunque esgrime el mismo argumento, no es una textual de una figura opositora en contra del desdoblamiento. Es la explicación que deslizaron a la prensa nacional desde el entorno de Federico Salvai, jefe de gabinete provincial y principal armador político de Vidal, para dar por tierra de lo que parecía ser una audacia política de la gobernadora.

Aunque no se vea reflejado en el clima mediático, la fuerte caída imagen del presidente que mostraron los últimos estudios de opinión pública hizo sonar las alarmas en todos los niveles del oficialismo. Como la imagen de María Eugenia Vidal se mantiene competitiva frente a la principal figura opositora, el armado que sostiene a Cambiemos en la Provincia comenzó a presionar por despegar a la gobernadora del presidente.

Incluso se especuló con un escenario irrisorio, en el que Vidal reemplazara a Macri en la fórmula presidencial. Pero la estrategia de Macri para el año electoral es clara: todas las boletas deben apostar a su reelección, en un “todo o nada” en el que se juega el futuro de la coalición Cambiemos.

Durante sus extensas vacaciones en el Sur, el presidente fue dando señales de que iba a bloquear la jugada de Vidal. La foto con el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, preanunciaba la unificación del calendario nacional con el de la Ciudad. Los aliados radicales que vistaron a Macri en La Angostura, Alfredo Cornejo (gobernador de Mendoza) y Gerardo Morales (gobernador de Jujuy) esperarán hasta marzo para decidir cuándo se vota. Seguramente lo harán con encuestas en la mano.