El sitio Chequeado comprobó que esta foto es falsa (Foto: captura Twitter)

El caso más palpable del poder destructivo de las noticias falsas es el movimiento antivacunas. Basados en información que circula en las redes, algunas personas creen que es bueno no vacunar a sus hijos. Las consecuencias son desastrosas, como rebrotes de enfermedades controladas, como el sarampión.

Llevado al terreno de la política, las noticias falsas en las redes son un arma para destruir cualquier argumentación racional. La foto que acompaña este artículo es una toma de un barrio precario de la India, pero en las redes fue utilizada para exagerar la pobreza en La Matanza como argumento contra el peronismo en general. La recurrencia sobre el supuesto salvajismo matancero está basada en la ignorancia y en información que es falsa.

Tras el lanzamiento de Verónica Magario como precandidata a vicegobernadora comenzó a circular un volante apócrifo en Twitter protagonizado por la intendenta, en el que propone una consigna pensada para enardecer al antikirchnerista rabioso. La imagen en cuestión, que utiliza una foto de archivo del diario La Nación generó reacciones emocionales en las redes por parte de incautos que creyeron que se trataba de un afiche de campaña.

La mala noticia es que esta parece ser la estrategia de campaña trazada por Marcos Peña para el oficialismo, en un momento en el que se debería discutir el futuro del país.

¿Y ahora quién podrá defendernos?

Los principales medios nacionales se embarcaron en una campaña en redes sociales contra las informaciones falsas. Reivindicando la figura del editor responsable (alguien que “pone la cara” por la información que se publica en el medio), sostienen que sus empresas son garantes contra las famosas fake news.

Durante los últimos años, sin embargo, estos medios profundizaron la incidencia de sus estructuras en el terreno político, dejando la producción de noticias en un segundo plano. Se convirtieron en protagonistas de la política, en vez de brindar información al votante. La mejor imagen sobre esta actitud la acuñó el fallecido editor de Clarín, Julio Blanck, quien explicó que en los últimos años del kirchnerismo hicieron periodismo de guerra.

El prosecretario de redacción del diario La Nación Hugo Alconada Mon publicó un protocolo de acciones a seguir para que el usuario de redes pueda combatir las noticias falsas. Parte de un supuesto, que lo que denomina como medios serios publican información rigurosamente chequeada. Pero esto no es del todo cierto: cuando el periodismo empezó  hacer periodismo de guerra y se transformó en un dispositivo político, deja a su propia audiencia desprovista de herramientas para poder elegir en qué información basar sus opiniones.