A ocho meses de la asunción de Alberto Fernández y en el peor momento de contagios de Coronavirus en el país, se realizaron marchas en contra del Gobierno en distintos puntos del país. Se habían convocado por redes sociales como marchas espontáneas, con distanciamiento social y barbijos, pero se terminaron viendo amontonamientos de gente.

La consigna inicial había sido el rechazo al proyecto de reforma judicial planificado por la Presidencia, pero en las concentraciones los reclamos fueron diferentes y difusos. Se vieron pancartas contra la vacuna que se producirá en el país, a favor del consumo de dióxido de cloro (aún cuando la OMS recomienda no ingerirlo por su toxicidad), pidiendo seguridad y con agresiones contra Cristina Fernández de Kirchner.

Desde el PRO, cuya presidenta es Patricia Bullrich, fomentaron las movilizaciones con banderas argentinas y desde los automóviles. El actor Luis Brandoni, otro referente de la oposición que tomó mayor protagonismo en los últimos meses, había citado a San Martín para llamar a la convocatoria por el día patrio en que se conmemoró un nuevo aniversario de su fallecimiento.

Con un inocultable tinte partidario, las concentraciones de personas en las diferentes ciudades exhibieron el descontento de un sector con la postura política del Gobierno. No sólo se pidió por “libertad” sino también por “la República”, un concepto que fue muy utilizado por el macrismo en tiempos de campaña electoral, especialmente por la referente Elisa Carrió.

En La Matanza, la mayor conglomeración de personas se dio en el barrio de Ramos Mejía, en la zona céntrica de Av. de Mayo y Av. Rivadavia. Allí se escucharon bocinazos y se pudo observar a mucha gente -sin respetar el distanciamiento recomendado- con banderas argentinas junto a los reclamos de justicia, seguridad, fin de la cuarentena y cuestionamientos a la ex Presidenta de la Nación y actual vice.

Así convocaban las concentraciones desde la cuenta oficial del PRO: