Luego de semanas de protesta por el despido de diez empleados, los trabajadores del Medamax de Gregorio de Laferrere acordaron con la empresa la reincorporación de tres empleados y el pago de la indemnización a los otros siete.

“Eran tres trabajadores que la empresa no quería reincorporar. Se negoció y finalmente se reincorporaron. Los otros siete aceptaron el despido con una indemnización agravada del 120%”, explicó a MD Javier Valenzuela, responsable jurídico del SEOCA, gremio que interviene en el lugar.

El sindicalista agregó que el acuerdo con la empresa será formalizado “entre hoy y mañana” y que también “se firmó un acuerdo por el cual la empresa se compromete a producir despidos injustificados por el termino de un año”.

La crónica del conflicto

El conflicto en el autoservicio mayorista de perfumería, cosmética y limpieza comenzó hace más de un mes. Según denunciaron los trabajadores, la empresa -afectada por la crisis económica- quería iniciar un proceso de reducción de personal y barajaba el número de 30 personas.

Una vez notificado el sindicato de comercio (SEOCA), los despidos no fueron aceptados y se negoció con la empresa un plan de suspensión de personal. En primera instancia, Medamax propuso suspender 20 trabajadores por mes de manera rotativa durante 3 meses.

Pero esto no fue aceptado por la asamblea de delegados y trabajadores del lugar, que realizaron una contraoferta que consistía en suspender de a grupos de 10 trabajadores por seis meses hasta ser despedidos. “Había gente que se quería ir por retiro voluntario y eso se lo propusimos a la empresa”, explicó a este medio, Hernán Carrizo, delegado en la planta.

Sin embargo, Medamax no aceptó la propuesta y decidieron despedir arbitrariamente a 10 empleados detonando un conflicto que aún no pudo resolverse. “Eligieron diez (trabajadores) que no tenían nada que ver con la negociación”, criticó Carrizo.

Fue a partir de entonces los empleados iniciaron un plan de lucha bloqueando la planta para evitar que los camiones con mercadería salgan del lugar y realizando cortes de ruta para visibilizar la situación. “No es que le estamos poniendo palos en la rueda a la empresa, veníamos incluso negociando suspensiones porque nosotros queremos trabajar. Sabemos el contexto que se vive afuera”, lamentó el delegado.

Sólo la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo provincial logró que cesaran las medidas de fuerza y que se diera lugar al inicio de las tensas negociaciones que llevaron los trabajadores con la empresa. Pero los empleados se mantuvieron en alerta y denunciaron que la empresa había encaminado un “vaciamiento de hormiga”, trasladando la mercadería hacia otras sucursales de la firma.

Como agravante de la situación, se sumaron dos denuncias por ataques contra trabajadores que rápidamente vincularon con un accionar mafioso de la empresa. Eso hizo que se empantanaran aún más las negociaciones.

“A un compañero le pegaron un tiro. Tuvo un orificio de entrada y salida del pantalón, sin que le afectara la pierna. Fue una casualidad”, había asegurado en ese entonces Javier Valenzuela. Según el sindicalista, las denuncias penales ya fueron presentadas en el Poder Judicial de La Matanza.

El martes 23 de abril finalizó la conciliación obligatoria y la empresa volvió a ratificar los despidos, reavivando el poder de fuego de los empleados que no dudaron en volver a llamar a la huelga y dejar inoperativa la planta. Tuvieron que esperar hasta los primeros días de mayo para volver a generar un encuentro entre las partes, que trajo finalmente un cierre al conflicto.