Por Dr. Miguel Saredi

Hay por lo menos dos casos que unen, por esas cuestiones del destino, un Municipio agropecuario del interior, de nuestra Provincia de Buenos Aires: Trenque Lauquen, con el más populoso e importante en cantidad de habitantes de nuestra Provincia de Buenos Aires: La Matanza.

Por un lado la figura de Almafuerte.

Almafuerte, escritor, poeta, maestro, bibliotecario y traductor argentino, de nombre: Pedro Bonifacio Palacios.
Nació en San Justo, La Matanza, en 1854 y falleció el 28 de febrero de 1917 en La Plata.
Pero vivió intensamente en Trenque Lauquen, también, donde fue maestro.

Por otro lado , Don Francisco Larraza, quien fuera Intendente de La Matanza, entre los años 1973 y 1976, quien tiene una calle que va desde Ramón Falcón hasta la calle Cerviño en la localidad de San Justo.

Don Francisco Larraza, fue electo Concejal de Trenque Lauquen, y llegó a ser Intendente en 1952, y durante la dictadura de Aramburu-Rojas fue preso, por el solo hecho de ser Peronista.

El destino lo trajo a La Matanza y en 1973 fue electo Intendente, cargo que ocupó hasta 1976 cuando la mañana del 24 de Marzo fue obligado a dejar su cargo.

Francisco Larraza falleció en 1997.

En mi caso fui concejal, Pte del bloque de concejales del PJ en Trenque Lauquen, diputado nacional, y ocupe varios cargos en la Nación, y en la Provincia, y actualmente soy concejal en La Matanza.

Mi dualidad, si bien siempre estudie, e hice la mayor parte de mi vida en Buenos Aires, La Plata, y La Matanza, fue, porque algunos años, estuve en Trenque Lauquen, ayudando a mi padre, y a mi familia, que estaban pasando un difícil momento a raíz de las inundaciones, que en la década del 80, asolaron a Trenque Lauquen.

Mi padre, de quien estos días se cumple un mes de su fallecimiento, forjó con sus manos, y su trabajo, un establecimiento agropecuario, y cómo buen italiano inmigrante trabajó mucho para que nosotros pudiéramos estudiar y progresar.

Gente como mi padre son los que construyeron nuestra Nación, y nuestra Provincia de Buenos Aires, y por eso no quiero dejar de recordarlo; porque hoy debemos intentar refundar nuestra Patria con ese espíritu inmigrante, de amor al trabajo, y al progreso.

Es la única forma de reconstruir nuestra Nación: darle oportunidad a los que quieren trabajar, sacrificarse y estudiar.

Que haya oportunidades para todos, pero también una valoración de premiar al esfuerzo, porque sino, no saldremos del estancamiento.

 

Casa de Almafuerte en Trenque Lauquen