Tenes un cerebrito así de chiquito, le dijo a ella mientras hacía un gesto con los dedos simulando el tamaño de su inteligencia.

Una vez le deslizó que para generar más confianza entre ellos debía entregarse, haciendo una alusión sexual produciéndole hasta el día de hoy un inmenso asco, que aún retuerce sus entrañas al recordarlo.

Aplastarlas de responsabilidades no acordes a sus puestos y pagarles lo mínimo e indispensable también es una forma de violencia laboral, siempre se trata de exprimir la naranja hasta sacar todo el jugo posible, quemar cerebros, colmar el alma de ansiedad, dejarlas sin fuerzas.

Cuando pienso en el rol de las mujeres en sus trabajos recuerdo las veces que me corrían el arco en pleno juego para que nunca haga el gol, que nunca estén conformes es la manera más sutil para dominar al otro, para que des mucho más al mismo precio. La manipulación también es una forma de violencia.

Muchos aún creen que empoderarse es una palabra de moda pero a estás alturas es un ejercicio necesario, urgente. Ese poder que nace como semilla y crece como enredadera dentro de nosotras tiene un precio alto pero cada vez más mujeres de distintas edades estamos dispuestas a pagarlo.

Algunas decidimos seguir desarrollando nuestras carreras en relación de dependencia luchando por nuestros derechos y no callando nuestros reclamos, haciendo oír nuestra voz en las calles o en los escritorios del patrón.

Otras compañeras eligen buscar el balance entre su trabajo y la maternidad convirtiéndose en emprendedoras independientes, desarrollando sus habilidades y transformándolas en su forma de vivir. Sus productos además de ser elaborados con creatividad y amor son esa forma de equilibrar las facetas que les nutren su vida, deciden estar presentes y maternar en primera persona.

Después encontramos muchas hermanas en búsqueda de su identidad, de su primer empleo, un nuevo empleo y en ellas también se encuentra el futuro, la fe de que encontraremos lo que vinimos a buscar.

Mirar hacia los costados y brindar las manos abiertas a aquellas que nos necesitan es a partir de ahora la obligación que nos une en un mismo latino y un grito mundial, ¡IGUALDAD y LIBERTAD!