La fábrica de tintas y barnices Belcar S.A. decidió cerrar sus puertas y dejar a todos su trabajadores en la calle, debiéndoles salarios y negándose a pagar indemnizaciones. Sus empleados decidieron tomar la planta para evitar que los dueños se lleven las maquinarias y reclaman volver a sus puestos de trabajo.

“Hay compañeros con entre 15 y 30 años de trabajo en la fábrica. Varios empleados tienen 40 o 50 años. Si hoy tiene que salir a buscar trabajo, les es imposible”, explicó en diálogo con MD, Nicolás Chaile, delegado de la Federación Gráfica Bonaerense en la planta.

Sus empleados denuncian que la empresa, que se ubica entre las calles Arieta y Matheu en San Justo, no se encontraba con grandes deudas antes de decidir los despidos. De hecho sólo registra una deuda con la AFIP de $80 millones, pero no tiene deudas con acreedores. “Fue un vaciamiento total de la empresa, teníamos mucho trabajo pero ellos dejaron de traer la materia prima”, explicó Chaile.

Cómo empezó el conflicto

A principios de julio, comenzó a registrarse una baja en la compra de los insumos, lo que hizo que los trabajadores se pongan en alerta y busquen abrir un canal de diálogo con la empresa. Pero sus pedidos no tuvieron respuesta. Finalmente, el viernes 5 de julio fueron informados que la próxima semana la empresa iba a cerrar sus puertas.

“Nos dijo que la empresa no iba a mandarle telegrama de despido a nadie, que si queríamos tomar acciones legales estábamos en todo nuestro derecho, pero que no había plata para indemnizar”, añadió Chaile. Ante la postura de la patronal, los empleados decidieron tomar la fábrica y reclamar volver a ser reincorporados. O, al menos, que les reconozcan los años trabajados en la planta, y que les paguen la indemnización correspondiente a lo que dicta la ley.

A la negativa de pago de las indemnizaciones, se suma el adeudo de sueldos que la empresa tiene con sus empleados. “Nos depositaron 6 mil pesos de sueldo en julio, dejándonos una deuda de la quincena, aumento paritario y aguinaldo”, indicó el sindicalista. La situación es similar a lo ocurrido días atrás en la fábrica de Mielcitas en Rafael Castillo, donde el empresario decidió frenar la producción y abandonar el lugar sin pagarle lo correspondiente a sus empleados.

Luego de la toma, la empresa dice que va a pagar la mitad

Tras las medidas de fuerza, la empresa finalmente envió los telegramas de despidos y en las audiencias convocadas por la secretaría de Trabajo cedieron a pagar una parte de las indemnizaciones. “Aducen que sólo puedan pagar la mitad. Dijeron que fue que a partir del incendio (ocurrido en 2017) que no le pueden hacer frente a los gastos de la empresa. Pero es mentira”, cuestionó Chaile.

De hecho la principal sospecha que tienen los trabajadores es que las maniobras corresponden a un proceso de mudanza de la empresa. “La materia prima que quedó en la planta se la vendieron a otra empresa. La dueña quiere sacarse a todo el personal de encima, pasar el nombre de la empresa a otra y ella quedarse teniendo un ingreso con la nueva empresa que va a funcionar acá”, deslizó el trabajador.

Así las cosas, los más de 70 trabajadores persisten con la toma en el edificio hasta encontrar una respuesta por parte de la empresa. Esta mañana realizaron un corte de calle sobre Arieta para visibilizar el conflicto, actividad a la que se acercaron en solidaridad trabajadores de otros gremios que integran la Regional de la CGT La Matanza.

Según informan desde la Federación Gráfica Bonaerense, en el último tiempo el sindicato registró unos 3.500 despidos, número que sigue ampliándose por los denominados “despidos por goteo”.