Para entender el resultado de Neuquén, primero hay que mirar Neuquén

Más allá de lo que dejaron trascender los principales espacios políticos nacionales, el primer test electoral del año no dejó pistas de lo que puede pasar en octubre.

¿El resultado le conviene más al kirchnerismo, a Mauricio Macri, o a los espacios alternativos? La elección neuquina ratificó la vigencia del Movimiento Popular Neuquino (MPN) al frente de una gestión que lleva 60 años en la provincia. Desde Buenos Aires, los medios autodenominados nacionales y la dirigencia de los espacios políticos que disputarán la presidencia en octubre, hicieron lecturas que se ajustan a su conveniencia.

Pero, si se mira de cerca, el centro de la elección no lo ocuparon ni Cristina ni Macri, sino la continuidad de Omar Gutiérrez en la gobernación. Con respecto al escenario nacional, la única conclusión comprobable es que el candidato de Cambiemos quedó relegado en un lejano tercer puesto, mientras que el de Unidad Ciudadana estaba lejos del “final cerrado” que mostraban las encuestas (que son un capítulo aparte).

El MPN logró una nueva reelección a fuerza de listas colectoras, que poblaban la pantalla del pésimo sistema de voto electrónico con la cara del reelecto Omar Gutiérrez. El costo es una fragmentación de la legislatura, que obligará al gobernador a negociar más durante su segundo período.

Desde la intimidad de la Casa Rosada la reacción no debe haber sido de triunfalismo, sino de alivio: el candidato de Cristina Kirchner no ocupará la gobernación de la provincia en la que se encuentra unos de los principales activos políticos del macrismo, como lo es la explotación de Vaca Muerta. Si bien el MPN tiene acuerdos con Cambiemos a nivel nacional, no constituye la alianza de gobierno, y Gutiérrez le pegó a las políticas de Macri en el último tramo de la campaña.

El kirchnerismo, que volvió a llevar a Ramón Rioseco de candidato, hizo una campaña aceptable en cuanto a la acumulación de diputados provinciales. La paridad sí se verificó en el resultado legislativo, donde sumó bancas, pero los 14 puntos de distancia con Gutiérrez no dejaron mucho para festejar.

El resultado general, casi calcado del de 2015, muestra una particularidad que es una muestra cabal de que la lógica que cruzó a esta elección fue “oficialismo u oposición”. El ex gobernador Jorge Sobisch ocupó el cuarto puesto con el 10% de los votos. Desde Capital Federal se especulaba con que iba a dividir el voto del MPN, allanando el camino para que otro candidato se acerque al oficialismo provincial. Pero si se suma la totalidad de los votos obtenidos por Sobisch es casi equivalente a la suma de los votos perdidos por Unidad Ciudadana y Cambiemos entre la última elección ejecutiva y esta.

Es decir: si el otro candidato opositor restó votos a la oposición y no al oficialismo, entonces los votantes eligieron pensando solamente en si el MPN seguía gobernando Neuquén o no. Para todo lo demás, los de afuera son de palo.