Los partidos de centro y extrema derecha lograron imponerse en las elecciones para el Parlamento de la Unión Europea, pero deberán realizar alianzas con sectores moderados para controlar el recinto porque su crecimiento se vio afectado por los buenos resultados de los liberales y ecologistas.

El Partido Popular Europeo (PPE), de tradicional centro derecha, ganó la elección pero perdió la mayoría absoluta que logró conservar por más de 40 años y se ve obligado a ampliar su espectro ideológico a otras fuerzas más moderadas.

El PPE lograría 180 diputados, que es un número lejano a los 376 que necesita para tener mayoría propia. Lo sigue el socialismo con 152 diputados y los liberales cosecharon 105 escaños.

El triunfo más importante del socialismo se dio con el casi 33% que obtuvo el PSOE en España, quien coló 20 representantes en la Eurocámara. El ultra derechista, racista y xenófobo Vox logró 6% y 3 diputados.

En Reino Unido el partido del Brexit se impuso con el 31% y reafirma su componente anti europeo en el país. Este resultado hunde al bipartidismo tanto en el plano nacional como en el continental.

En Francia la victoria fue para la derechista Marine Le Pen, pero se vio condicionada por el avance de los partidos ‘verdes’. Esto se traduce en una dura derrota del presidente Emmanuel Macron tras un año lleno de conflictos sociales.

Un mismo panorama se vislumbró en Italia, donde Matteo Salvini consolidó su poder al lograr el 34,3% y duplicó su caudal electoral. En Portugal y Holanda se vivieron triunfos socialistas y laboristas.

Comienzan las negociaciones entre diferentes bancadas para amasar una mayoría en el órgano legislativo del continente en un clima de debates por la inmigración, la economía y la ayuda humanitaria.