(Foto: Agencia Paco Urondo)

¿Cuánto cuesta la energía?

En el caso del gas, el costo del millón de BTU está a 5,5 dólares, pero el Ministerio de Energía tiene previsto llevarlo a 6,38 dólares para octubre de 2019. Hoy en Argentina se paga el gas más caro de la región, a pesar de ser un país productor. Todas las empresas de servicios experimentaron un boom desde que el macrismo llegó al gobierno.

Por poner un ejemplo, las acciones de Edenor se cuadruplicaron, pasando de valer $12,25 en 2015 a $55,80 este año. Sólo en 2017, la empresa de Marcelo Midlin (un empresario cercano a Mauricio Macri) reportó ganancias por 700 millones de pesos.

¿Se derrocha tanto como dicen?

El Banco Mundial emitió un informe sobre el consumo promedio de energía en el mundo. En el caso argentino, los datos corresponden a 2014, año en el que la energía aún era barata. Pese a la insistencia del Gobierno de responsabilizar a los consumidores de derrochar energía, los datos disponibles lo contradicen. Argentina está en el promedio de consumo de un país en vías de desarrollo.

Aún así, las tarifas pasaron de representar el 6% de un salario mínimo en 2015 al 21% en el año actual, según consignó el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda (UNdAv).

La coyuntura es muy compleja para las economías domésticas, que están enfrentando una inflación superior a la esperada que afectó el rinde del salario. Las paritarias (para quienes las tienen) no alcanzarán para que en los hogares se sienta un veranito similar al segundo semestre de 2017.

Mucha gente se endeudó para pagar las facturas, y la solución ofrecida es más deuda. Atrás de eso sólo quedan cortes de luz o gas.

Déficit y subsidios

El déficit fiscal fue uno de los temas económicos que más criticó Mauricio Macri a su antecesora, Cristina Fernández de Kirchner. El actual mandatario sostiene que los subsidios a la energía provocaron desinversión y crisis en el sector.

Pero los fuertes aumentos y el recorte de los subsidios al consumo de energía no provocaron el efecto deseado. El déficit fiscal siguió creciendo durante los últimos años al ritmo de recortes impositivos a sectores concentrados (como a quita de retenciones a la minería y el agro) y la creciente masa de intereses por el acelearado endeudamiento estatal.

También se ofrecieron grandes facilidades impositivas a empresas multinacionales, como FlyBondi, Carrefour o las constructoras que participarán en las obras PPP (participación público-privada). Todo eso genera un esfuerzo fiscal para el Estado, que deja de recaudar sumas equivalentes a los subsidios kirchneristas a la energía.

El costo político del Gobierno

Para bajar las tarifas, el Ejecutivo nacional pidió a las provincias que hagan un esfuerzo fiscal retirando gravamenes de las boletas. Parece haber sido el punto final de una relación que había permitido a Mauricio Macri implementar paquetes de reformas siendo minoría en las dos cámaras del Congreso Nacional.

Aunque aún no se vislumbre una unidad política opositora de los sectores del panperonismo que pueda aparecer como una alternativa electoral al macrismo, en esta coyuntura acercaron posiciones. No pasó desapercibida la calle que se manifestó en contra del tarifazo.

A eso suma la presión de un clima de opinión muy negativo para el oficialismo y para la oposición que quiere el macrismo. Una de las intervenciones en la cámara Alta de la senadora Fernández de Kirchner lo sintetiza: “En el país están pasando cosas muy graves; panazos, verdurazos, tarifazos y nadie tiene esta premura. Senadores y senadoras pongan la misma rapidez, esfuerzo y búsqueda de consenso que están poniendo para intentar sancionar esta reforma para modificar las tarifas que le estén reventando la vida a la gente”.