Las palabras de Cristina Fernández de Kirchner en el Tribunal Federal n° 2 siguen dando que hablar. Citada para declarar por la causa conocida como Vialidad, que investiga supuestos hechos de corrupción ocurridos en la provincia de Santa Cruz, la ex presidenta brindó un contundente discurso de casi 4 horas en el que acusó al gobierno de llevar a cabo un “plan sistemático” para perseguirla a ella y a dirigentes opositores.

“Todo esto es una clase magistral del lawfare puro”, denunció de manera categórica la vicepresidenta electa, transmitiendo con su gestualidad y tono de voz el enojo de encontrarse sentada en el banquillo acusatorio, de una causa que, por lo menos, presenta severas irregularidades.

Cabe recordar que la ex mandataria había solicitado que su declaración pueda ser televisada, tal como ocurrió en la etapa anterior con la lectura de la investigación de la fiscalía, pero los jueces Jorge Gorini, Andrés Basso y Rodrigo Giménez Uriburu denegaron el pedido.

De hecho, el recelo de los jueces para que no se escuchara la declaración llevó a que ordenaran cortar la transmisión en vivo que había en la sala de prensa, ya que varios canales de televisión habían comenzado a retransmitir la declaración a partir de la pantalla del área de prensa.

El video completo finalmente fue difundido a través de las redes sociales de CFK, del que se desprenden frases muy contundentes. La denuncia contra el gobierno, el accionar de los jueces, las escuchas ilegales, la situación de sus hijos, la relación con Lázaro Baez, la mención a Alberto Fernández; a continuación se sintetizan las principales definiciones que brindó.

Las frases más resonantes de la declaración

Cristina denunció el “plan sistemático” de persecución a opositores del gobierno. “El gobierno que se va tenía una mesa judicial donde decidía quién iba preso, quién no iba preso y hasta qué empresario había que apretar para sacarle la empresa”, acusó.

La denuncia de la ex mandataria alcanzó el accionar de los funcionarios nombrados en los órganos de control institucionales, que deberían regular el accionar del Estado, y de los servicios de inteligencia. “El gobierno utilizó la Oficina Anticorrupción y la UIF para impulsar las causas judiciales. El rol de la señora Laura Alonso, no abogada, que asume la OA. Se modificó el decreto para que pueda asumir. ¿Quién es el titular de la UIF? Mariano Federici, un ex funcionario del FMI. Eso no es reprochable, pero Federici viene del HSBC, una entidad financiera que ha sido internacionalmente perseguida por lavado de dinero. Y el HSBC tiene una causa en la Argentina. Podemos hablar de la estructura de la AFI, de Arribas y de Majdalani, y de la causa de Dolores, que el tribunal debería tener en cuenta”.

El accionar judicial durante el gobierno de Mauricio Macri también fue fuertemente cuestionado. La ex presidenta sugirió que el tribunal ya tiene planeado actuar en su contra. “Seguramente tienen la condena escrita. No me interesa. Yo he elegido la historia. A mí me va a absolver la historia”.

También cuestionó el sorteo dudosos de causas, accionar que se conoce como forum shopping. “Debería jugar a la lotería. ¡Tengo una suerte cuando sortean jueces! Siempre me tocan Bonadío o Ercolini”, ironizó.

Y cuestionó la propagación de detenciones preventivas a opositores, posible a partir de lo que se denominó la “doctrina Irurzun“, en referencia al juez Martin Irurzun, quien en 2017 dictó fallos sobre las prisiones preventivas que concluyeron con ex funcionarios (como Julio De Vido y Amado Boudou) y empresarios en la cárcel. La doctrina reinterpretó la ley, permitiendo la cárcel sin condena en base al argumento de que las relaciones de poder que podían llegar a conservar los procesados, posibilitaban que haya trabas en las investigaciones. “Irurzun te escucha e Irurzun te mete preso. Esa sería la fórmula de Comodoro Py”, denunció CFK.

En ese sentido, conjugó el actuar de los jueces con el de los medios de comunicación. “Bastó que fuera electa senadora para que, tres días antes de asumir, me dictaran la prisión preventiva, que obviamente no podían ejecutar porque tenía fueros. ¿Qué decía entonces la construcción mediática? Cristina no va presa porque no tiene fueros”.

Por otro lado, la ex presidenta se refirió al vínculo que tiene con el empresario Lázaro Báez, detenido con prisión preventiva (sin condena) desde el 2016. “No soy amiga de Lázaro Báez y nunca lo fui”, sentenció, al mismo tiempo que apuntó contra el gobierno: “el hecho de que una persona sea amigo y tenga empresas no es delito. Si no, cómo lo llamarían al amigo del alma del presidente (Nicolás Caputo) que se quedó con las empresas energéticas que saquearon los bolsillos de los argentinos”.

La mención a Alberto Fernández. CFK recordó que la aprobación del Presupuesto -que supuestamente destinaba fondos para el accionar ilícito, según consta en la denuncia- debe ser aprobadas por ambas Cámaras y que el máximo responsable de las partidas de dinero es el jefe de Gabinete. Por eso, ironizó: “van a tener un problema, porque si lo citan a quien fue el Jefe de Gabinete de 2003 a 2008, van a tener que citar al Presidente”.

Sobre las denuncias que pesan sobre sus hijos, sostuvo: “Ni qué hablar de la persecución a mis hijos. Que cometieron un delito terrible. Ser los hijos de Néstor y Cristina Kirchner. Mi hija, que le hicieron un fotomontaje con millones de dólares como si los hubiéramos robado. El dinero de la sucesión, de los plazos fijos, no estaba en ningún paraíso fiscal. Estaba en una cuenta de mi hija en el banco Galicia y pudo explicar que nunca se movió de ahí ese dinero”.

Y, notablemente emocionada, agregó: “Mi hija tenía doce años cuando llegó a Olivos. Se fue de Olivos con 25 años, una hija y un procesamiento como miembro de asociación ilícita” (…) “Siempre le digo a Florencia, tal vez para consolarla: imaginate lo que hubieran hecho con Perón y Evita si hubieran tenido hijos. Es el único consuelo que puedo darle, después de todo lo que le han hecho”.

Sobre el final, la vicepresidenta electa cerró con una clara interpretación política sobre la denuncia en su contra: “Había que condenar un Gobierno. El de Néstor Kirchner. Había que traer de vuelta al FMI. Y para eso había que convencer que el que les pagó, el que nos desendeudó, era un chorro. Por eso es que estoy sentada acá”.

El cierre estuvo a la altura de las circunstancias. Tras terminar su discurso, se levantó del banquillo donde estaba sentaba. Al ser consultada por los jueces del Tribunal si iba a responder preguntas, CFK volvió sobre sus pasos, tomó el micrófono y mirándolos les respondió: “¿Preguntas? Preguntas van a tener que contestar ustedes”, y volvió a dirigirse hacia la salida.