Matías Leonel Alderete fue asesinado el jueves de esta semana por dos disparos que efectuó un policía que se encontraba de civil. Tenía 15 años de edad y proviene de una familia humilde de 16 hijos que vive en los “monoblocks de La Tablada”, tal como se conoce al complejo de edificios que se ubica sobre Camino de Cintura y Crovara.

Matías iba a la secundaria N° 58, que está ubicada en la localidad de Ciudad Evita y se ubica entre las calles El Zorro y El Tiburón, y es hacia donde se dirigía al momento de los disparos.

“Se encontraba caminando hacia la escuela. Delante de él pasaron dos chicos corriendo, y en ese momento un policía de civil disparó sin dar una orden, un grito ni nada”, explicó a MD, Elvira, integrante Red de Familiares contra la Violencia Institucional y de la Comisión Provincial por la Memoria, organizaciones de derechos humanos que se acercaron a acompañar a los vecinos.

Según relato que reconstruyó Elvira, que tiene contacto con el entorno familiar de Matías, “la madre de él estaba llegando de la comisaría de ver a un hijo de 18 años que está preso y vio a Matías en el piso. Tiró todos los tuppers y se fue corriendo a abrazarlo, pero ya estaba muerto”.

Los vecinos y conocidos de la familia Alderete aseguran que se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad social y fue difícil contactar a la madre ya que no tiene un teléfono celular. Apenas ocurrió el hecho, la policía la llevó a declarar de manera inmediata.

Un caso rodeado de contradicciones

Luego de ocurrido el hecho, efectivos de las fuerzas de seguridad movilizaron decenas de patrulleros al lugar y movieron el cuerpo hacia el hospital Alberto Balestrini, donde ingresó muerto.

El titular de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Pablo Pimentel, aseveró que al momento de la muerte “no se cumplió el protocolo establecido para estos casos. No lo puede tocar. Se deben comunicar con la fiscalía de turno y el fiscal tiene que venir a hacer una inspección ocular, resguardar la zona del hecho, ver testigos y dilucidar que ha pasado”.

Para Elvira, la policía encubrió las circunstancias del homicidio de Matías. “La policía tapó todo. Los vecinos escucharon impactos de balas y cuando salieron a ver encontraron a Matías tirado en el piso”, reconstruyó, y aclaró que “lo llevaron a la morgue. Una compañera fue a registrar la situación y le dijeron ‘no podés entrar'”.

La versión de la policía

Según el relato oficial de la institución, el policía Mamani coordinó con una persona en el lugar para venderle una bicicleta y, al llegar, Matías los sorprende con un arma de fuego e intenta robarles la bicicleta.

Al verse amenazado, Mamani “efectúa un disparo impactando en zona pectoral de Alderete”. Luego, una ambulancia lo traslada ya muerto al hospital Balestrini.