No tengo que recordarte, estamos vivimos en plena Pandemia, verdad?

Este caos no removió las estructuras internas, hizo crujir al mundo, hizo sonar todas alarmas mundiales y fuimos despertando como mejor pudimos hacerlo o quizás aún vivimos en shock preguntándole al universo si esto es verdadero o una conspiración de los poderosos de siempre.

En el medio de un planeta entrando y saliendo de confinamientos, con tapabocas, máscaras y cada vez menos tolerante te invito a que observes en las redes la propagación de aquellos seres que fomentan lo que es saludable para tu vida. Como si supieran de dónde venís o hacia donde vas.

Dan cátedra, te ofrecen desde pedirle a las estrellas, te entrenan en el ejercicio del soltar sin analizar la gravedad del dolor que llevas tatuado en la piel.

Los motivadores que te envenenan diciéndote que vos podés hacer todo lo que deseás tienen apariencia de positivo al extremo pero muchas veces te hacen caer en una falsa realidad. Acaso vos no intentas día a día hacer lo mejor con los recursos que tenés? Acaso necesitás que alguien venga a tocarte el hombro y decirte ‘TU PUEDES!’?

La intención no es mala, siempre y cuando cuando escuches estas palabras sabiendo que no todos partimos del mismo lugar, los mismos recuerdos o la misma claridad mental y espiritual.

La manzana que probó Blancanieves era saludable por fuera pero estaba envenenada, la intención detrás todo aquello en el cuento era maligna, entonces, no todo lo que te ofrecen como soluciones mágicas esconden tu bienestar. Entrenate para poder discernir.

En épocas de desesperación te quieren curar enfermedades con cloro o enfermarte con noticias falsas. ¿Por qué no cuestionar el SOLTAR? Cuestionar lo que escuchamos o vemos.

Algunas herramientas como la aceptación del presente que no podés cambiar ya, te trae paz, poca o mucha pero puede ayudarte.

Cuando alguien está roto siempre aparece esa persona salvadora que te vende el parche para que puedas continuar. Ese parche puede ser útil o agravar tu cuadro.

Creer en la ciencia, en las buenas prácticas espirituales como meditación, puede traer calma pero apunta a estar en paz con vos, bajando las expectativas sobre el futuro y viviendo esta vida que sabemos es finita, no sabemos cuándo diremos el último “Buen día” o daremos el último beso a la gente que amamos.

Decidí a qué objetivos vas a apuntar, cuidate del circo dónde muchas veces sos el que hace las monerías para agradar perdiendo tiempo valioso que no vuelve.

No intento dar cátedra de como vivir, simplemente comparto mis experiencias porque en un contexto tan mezquino, unas palabras, una frase puede abrir cabezas, corazones o almas… Por qué auto censurarme?. Aceptá lo que no podés cambiar hoy y analiza lo que lograste hasta ahora, que no es poco si analizas de dónde provenís y los recursos con los que contabas cuando comenzaste el camino.