(Foto: Google Maps)

El hecho ocurrió el domingo por la mañana, en un inmueble de dos plantas situada en Pueyrredón al 1500, en la localidad de Ramos Mejía, donde reside Carlos, de 68 años, y su esposa, de 66.

Fuentes policiales informaron a Télam que tres delincuentes irrumpieron en la casa por la parte posterior de la misma y maniataron al matrimonio con prendas de vestir, tras lo cual revisaron los distintos ambientes y se apoderaron de dinero en efectivo, joyas y electrodomésticos.

Según las fuentes, los efectivos se entrevistaron con las víctimas y luego aguardaron el arribo de los peritos de la Policía Científica que buscaron rastros sobre los delincuentes.
“Estaba con mi señora. Ella salió al patio y vio que caía agua por la escalera. Subió al quincho a ver y cuando faltaban dos escalones había tres delincuentes esperando ahí”, contó a la prensa el propio Carlos.

De acuerdo al hombre, una vez dentro de su casa, los delincuentes lo llevaron a él y a su esposa hasta la habitación matrimonial al grito de “¡callate, viejo!, ¡callate, vieja!”.
“Preguntaban ‘¿dónde está la plata?, ¿dónde está la plata?’ y revolvieron todo”, recordó Carlos y señaló que los ladrones creían que él era el dueño de la fábrica lindera a su casa.
Según el hombre, los delincuentes le robaron los “ahorros que tenía para comprar los remedios” por un problema de salud que padece.

“También se llevaron una cadenita de oro, dos anillos, una computadora, el DVD y otras cosas electrónicas”, detalló.

Carlos describió que uno de los delincuentes “era morocho” y otro “rubio”, que el asalto duró casi una hora y media, y que la cámara de seguridad de la entrada de su casa “está quemada” y “no graba”.

Por su parte, la hija del jubilado asaltado indicó que los delincuentes “hicieron a propósito” lo de colocar la manguera desde la canilla de la pileta del quincho de la planta alta: “‘Al fin saliste, te estábamos esperando’, le dijeron a mi mamá.”

“Para mí estaban durmiendo ahí desde la madrugada”, contó la mujer y agregó que su madre no tenía pensado salir al patio sino que iba a “hacer los mandados”.
La hija de Carlos indicó que los ladrones usaron “guantes”, estaban “bien vestidos” y tenían entre 25 y 30 años.

Además, la mujer añadió que hacía una semana a una vecina la asaltaron con ése “truco del agua pero por abajo de la puerta”.

“Capaz que son los mismos delincuentes”, indicó la mujer que se quejó de los hechos de inseguridad reiterados en el barrio y Ramos Mejía, aunque Carlos admitió que nunca antes le había entrado a robar a su casa.