La policía arrojó gases lacrimógenos a los manifestantes en la plaza Denfert -Rochereau de París.

Pese al alto rechazo ciudadano a la medida y en otra jornada de huelgas y protestas sindicales que volvieron a derivar en hechos de violencia, el presidente francés, François Hollande, indicó que seguirá adelante con la polémica reforma laboral.

En diálogo con laradio Europa 1, Hollande manifestó que “no voy a ceder porque demasiados gobiernos hayan cedido. Prefiero que la gente tenga de mí la imagen de un presidente que hizo reformas que la de un presidente que no hizo nada”. Los sindicatos y los estudiantes dicen que se trata de una reforma neoliberal que busca facilitar los despidos y debilitar la posición de los trabajadores. Cerca del 70% de la ciudadanía rechaza el proyecto, según los sondeos.

En la sexta jornada de lucha contra la reforma, camioneros bloquearon rutas y accesos a puertos en el norte y oeste de Francia. En distintas ciudades, hubo movilizaciones masivas que derivaron en represión policial.  Las marchas y disturbios se registraron en París, y en las sureñas Toulouse, Perpiñán y Marsella, según informaron medios locales.