Sergio Massa pidió a los dirigentes del Frente de Todos que salgan a buscar a los votantes de Roberto Lavagna y prendió fuego su histórica buena relación con el economista y sus aliados.

El lavagnismo ensayó varias respuestas políticas: El jefe de campaña de Consenso Federal, Armando Torres, rechazó los dichos de Massa y consideró que “con la falta de decoro que le reportó tanto desprecio en la sociedad, dijo que un voto a Lavagna es un voto perdido. Massa ya sacó ventaja del prestigio de Lavagna, un hombre de Estado que condujo el proceso de recuperación en la peor crisis socioeconómica de la Argentina”, señaló.

Por su parte, el picante candidato a vicegobernador de ese espacio de centro, el actual vicepresidente del HCD de La Matanza Miguel Saredi y candidato a vicegobernador bonaerense de Consenso Federal, atropelló durísimo contra el tigrense, acusándolo de pasar de la doctrina Giuliani a la Zaffaroniana de un plumaso.

Massa siempre dijo estar inspirado en la doctrina de Seguridad inspirada por Rudolph William Louis <Rudy> Giuliani, un abogado y político estadounidense, conocido por haber sido alcalde de Nueva York de 1994 a 2001, que actualmente es abogado del presidente ultraderechista Donald Trump.

En febrero de 2018, Sergio Massa se juntó con el ex alcalde neoyorquino Rudolph Giuliani para firmar un acuerdo de trabajo sobre sistemas jurídicos y de seguridad.

La doctrina Zaffaroni es conocida e hizo una verdadera escuela en la Argentina y Latinoamérica, con la versión exactamente contraria en materia de derecho penal a la que propone la doctrina Giuliani, exaltando hasta límites muy extremos el abolicionismo y las garantías individuales en los procesos penales.

Por eso, Miguel Saredi, un abogado que conduce la carrera de Derecho en una universidad privada y se ha especializado en Seguridad Ciudadana, tal vez porque su distrito, La Matanza, además de ser el más poblado del país, es el que posee los peores índices de violencia y delitos contra las personas, atendió tan frontalmente a Massa, con quién siempre mantuvo una buena relación personal. “Aprecio a Sergio, pero hace tiempo que la coherencia en sus acciones políticas no es su fuerte. Se colgó de las enormes cualidades de Lavagna durante años, para mostrarse virtuoso en el armado de equipos de trabajo, y ahora; en medio de una coyuntura electoral compleja, lo ataca con una falta de códigos alarmante”, sentenció Saredi.