Este lunes comenzaron las clases para la mayoría de los jóvenes de la escuela secundaria y los festejos del ‘Último Primer Día’ estuvieron presentes en cada escuela del partido.

Bengalas, espumas, serpentinas, bombos y redoblantes son algunos de los elementos que acercaron los jóvenes a la puerta de sus escuelas donde celebran el UPD, una abreviación del Último Primer Día.

La jornada se hizo tendencia en los últimos años y no deja de causar preocupación en docentes y padres. La ‘onda’ del UPD es que los adolescentes se reúnen el día anterior a empezar las clases en casas o salones de fiesta, y pasan la noche sin dormir hasta llegar a la escuela, muchas veces tomando bebidas alcohólicas.

A pesar de lo banal que puede parecer el festejo en sí, la jornada conlleva su logística. El festejo es planeado por los estudiantes durante días previo a la fecha de inicio de clases.

Y para contener los disturbios y problemas que el festejo puede traerle a las escuelas, muchas veces los estudiantes reciben el apoyo de sus padres, madres y de directivos, con quienes organizan la forma en que se llevará a cabo el festejo.

Ese fue es el caso del colegio Don Bosco de Ramos Mejía, institución privada en la que las autoridades acordaron con los estudiantes el horario del festejo -que se llevó a cabo en la puerta de la institución- y la cancelación del dictado de clases para que se pueda llevar adelante el UPD. Esto último incluyó un “catering” dentro de la escuela.

“Hubo una reunión previo al inicio de clases para programar como iba a ser el festejo. Estuvo todo tranquilo por suerte. Yo como madre adolescente lo veo bien y acompaño. Hay cosas que están buenas y otras que no, como todo”, explicó a este medio Claudia, madre de una adolescente que participó de la organización del evento.