En el contexto de pandemia, son pocas las personas que se animan a continuar con los preparativos, a futuro, de una reunión a la que asistan muchas personas. Tanto que muchos de los que reservaron fecha para realizar su fiesta en los meses de aislamiento prefirieron perder la seña, algunos pocos seguir reprogramando. El coronavirus cambió todo.

Los dueños de salones y empresas afines sufren particularmente esta situación, ya que la incertidumbre representa un grave problema para sus negocios. Además se presupone que serán de las últimas actividades en habilitarse, porque la aglomeración en lugares cerrados aumenta el riesgo de contagios y es muy difícil establecer protocolos para hacer cumplir el distancinamiento social.

En comunicación con MatanzaDigital.ar, Manuel, uno de los dueños del salón de fiestas y reuniones “Miña Terra eventos”, ubicado en la calle Lino Lagos al 1769 en la localidad de Aldo Bonzi, comentó que con el inicio de la cuarentena impuesta por la pandemia del coronavirus vieron afectado “el desempeño del servicio y el desarrollo económico del comercio”.

“Acá en el salón tenemos tres empleados fijos que forman parte del equipo de trabajo. Por el momento no nos vimos obligados a suspender a nadie, pero afrontar el gasto de los servicio básicos y de los impuestos se nos está complicando muchísimo”, explicó Manuel.

“La situación estaría siendo insostenible”

Al ser consultado sobre el pago de sueldos a los trabajadores, Manuel sostuvo que este año tuvieron que recurrir “a la ayuda económica que dio el Gobierno Nacional a las pymes por la pandemia a través de un crédito bancario y al Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP)” para poder cubrirlos, ya que “la situación estaría siendo insostenible”.

Por su parte Pablo, uno de los trabajadores de Miña Terra, comentó muy angustiado que “el ánimo no está para bollos, necesitamos que desde el municipio nos den bola. Que por lo menos, con protocolo de por medio, nos dejen atender a la gente. Tenemos que vender fechas, si la situación pandémica lo permite, para el año 2021 y 2022. Si este año fue terrible, no te das una idea de lo que va a ser para nosotros los próximos dos años, ya que no nos dejan abrir ni para intentar reservar nuevas fechas. Necesitamos generar ingresos. La cosa no da para más y se nos está viniendo la noche”.

Según pudo informar a este medio Guadalupe Rocchia, vocera del grupo autoconvocado “Salones y Multiespacios afines” (SyMA), “el rubro tuvo una caída definitiva del 50 por ciento a nivel nacional” lo que también impactó de lleno a otras empresas y pymes ligadas a este negocio. “Hay 36 rubros que viven de los eventos (servicios de música, servicios audiovisuales, iluminación, indumentaria, etc) y 250 mil familias que necesitan respuestas de manera urgente porque están sin ingresos” agregó.

“La cosa no da para más y se nos está viniendo la noche”

Por este motivo y para no bajar sus persianas, gran parte de los salones se vieron obligados a reconvertirse para así poder obtener algún ingreso económico durante el lapso que dure la pandemia.

Consultado sobre las activades alternativas, Manuel señaló que “nosotros decidimos continuar, porque no queremos descuidar a los clientes. Pensamos diariamente en reinventarnos sin afectar el salón. Ahora, y más que antes, nos manejamos por videollamadas con los clientes y respondiendo a todas las consultas que nos van llegando a las redes, aunque son pocas y aún no podemos brindar respuestas concretas”, dijo, en referencia a las reservas y visitas al salón”.

Respecto a las reservas realizadas durante el año 2019 y comienzos del 2020, Manuel detalló que “por el momento estamos reprogramando a corto y mediano plazo y volviendo a reprogramar las veces que sean necesarias”. También agregó que están desarrollando un protocolo “para el momento que nos dejen volver a recibir a potenciales clientes, con un máximo de 3 personas por visita, dando turnos espaciados, con uso obligatorio de barbijos/tapabocas. Ya tenemos alcohol en gel distribuido en todo el salón y alfombra desinfectante en el ingreso”, comentó.

“Necesitamos que esto se evalúe con urgencia, ya que un evento se concreta a largo plazo, y requiere tiempo de preparación y desarrollo. Tenemos el año 2020 perdido en realización de eventos, el 2021 y 2022 sin poder concretar nuevas fechas y de seguir así, estaríamos teniendo 3 años de pérdidas económicas y comerciales”, concluyó Manuel.

Por su parte Rocchia anunció que el día viernes 2 de octubre, representantes de 1500 salones de eventos de AMBA autoconvocados, se movilizarán hasta la plaza del Congreso de la Nación a las 12 para pedir que se sancione una ley de emergencia económica para el rubro.
“Entendemos y acompañamos la necesidad de respetar el aislamiento, pero sabiendo que el pronóstico es muy extenso, tenemos un camino por allanar bastante complejo y que nos va a llevar mucho tiempo en generar ingresos para cubrir tanto meses sin entradas y tantos meses en los que se nos siguen generando deudas. La verdad es muy difícil remontar de un momento para el otro en una situación así”, se lamentó la vocera de SyMA.