La denominada “inflación de los pobres e indigentes”, es decir aquella vinculada fundamentalmente con el aumento de alimentos, volvió a aumentar por encima del aumento general de precios en enero.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), una familia tipo integrada por dos adultos y dos niños necesitó ingresos por $26.442.92 ser pobre.

Se trata de una proyección sobre el aumento de la Canasta Básica Total (CBT), que en el primer mes del año subió 3,7% mientras que la inflación total, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), se incrementó 2,9%. Las subas en alimentos y en servicios públicos fueron los impulsores del mayor aumento.

Medida a nivel interanual, el incremento de la CBT fue del 55,8%. La CBT aumentó en igual forma que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) que mide únicamente el aumento de los alimentos y que define cuántos ingresos es necesario juntar para no ser indigente.

De esta forma, la misma familia del ejemplo necesitó tener un ingreso de $10.577,16 para no caer en la indigencia.