Si no puedes con ellos, divídelos

La nueva propuesta de dividir La Matanza no parece responder a planificación a largo plazo, sino a una necesidad política de coyuntura.

Durante 2016 la discusión por la división del distrito tuvo un fuerte impulso por parte del gobierno de María Eugenia Vidal con el proyecto presentado por el ex diputado de Stolbizer, Marcelo “Oso” Díaz. El presidente de la cámara baja Manuel Mosca encabezó una campaña de consulta sobre la división para instalar el debate. Si bien los resultados de esa encuesta nunca se hicieron públicos, los distintos sondeos a los que accedió este medio coincidían en que la mayoría rechazaba la división.

En términos electorales, el 2017 consolidó a Cambiemos como oposición en el distrito, desplazando al massimo. Este factor y la posibilidad de que nada podría amenazar la reelección de María Eugenia Vidal y Mauricio Macri, allanaba el camino a un candidato puro como Alejandro Finocchiaro en la intendencia.

Pero la crisis económica del año par modificó drásticamente el escenario político. A nivel nacional (y provincial) el oficialismo tuvo una gran caída de imagen. Mientras que en lo local, el ministro de educación de la nación nunca logró consolidarse en las encuestas, y el candidato de la elección pasada, Miguel Saredi, parece estar cada vez más lejos de Cambiemos.

Como si fuera poco, el oficialismo matancero acerca posiciones con el kirchnerismo duro y otros sectores políticos del peronismo de cara a 2019, algo que también parecía incierto durante la elección de medio término.

Con este panorama, es políticamente comprensible que Vidal desempolve la división. Lo lamentable es que el origen de la propuesta no tenga nada que ver con el bienestar de los habitantes de La Matanza.