Las trabajadoras de Ateparece S.R.L. resisten el cierre de la fábrica y buscan organizarse como una cooperativa para comenzar a producir cuanto antes.

Desde hace más de un mes y medio que se encuentran ocupando el edificio, ubicado en Manuel Estrada 295, Rafael Castillo. La toma comenzó por el temor a que el dueño de la emblemática empresa de golosinas, Roberto Duhalde, se llevara las maquinas que todavía quedan en el lugar.

Tras semanas de audiencias y de pedidos desesperados, el dueño nunca apareció y sus 101 empleados quedaron sin trabajo y sin cobrar el pago de salarios adeudados ni de indemnizaciones. La mayoría son mujeres sostén de hogar, que en muchos casos superan las dos décadas de actividad en el lugar.

“El dueño se borró y no volvió a aparecer. Por eso la gente decidió encarar para el lado de la cooperativa que era la única forma para poder seguir trabajando”, explicó a MD, Vanesa Gómez, una de las trabajadoras que resiste en el lugar.

La fábrica funciona en La Matanza desde hace 43 años produciendo golosinas ampliamente reconocidas como son las Mielcitas o los alfajores Suschen, aunque también se producen otros productos como girasol tostado y galletitas. Los trabajadores aseguran que la empresa no se encontraba con bajas considerables de ventas, lo que les da esperanzas de volver a colocar rápidamente sus productos en el mercado.

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En la semana se acercaron a la fábrica integrantes del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas, quienes les brindaron asesoraron sobre los pasos a seguir para conformar una cooperativa. Si bien saben que los desafíos que les quedan por delante son enormes, la necesidad de volver a trabajar y de seguir sosteniendo sus hogares se impone frente a cualquier adversidad.

“Sabemos que va a ser muy difícil porque los servicios de luz y gas de la fabrica son altísimo, y nos dejaron muchas deudas. Vamos a tener que ir a trabajar solamente para que la plata se reinvierta, hasta que podamos empezar a cobrar un sueldo”, explicó Gómez.

En el mientras tanto, se mantienen gracias a la solidaridad de organizaciones sindicales y de la venta de comida a vecinos del barrio. “Esta semana pusimos una parrilla”, agregó la trabajadora. El municipio también se sumó a la colaboración acercándoles bolsones de alimentos para paliar la situación, aunque los trabajadores reclaman un mayor compromiso del gobierno local, como puede ser una “prórroga de impuestos o un subsidio”.

Mañana organizarán un festival para poder seguir juntando fondos, necesarios para volver a poner en marcha las máquinas. “Tenemos que pagar los servicios de la fábrica y poder comprar algo de materia prima para poder empezar”, cerró Gómez.