Nos hemos propuesto en el IPHC-LM, entre otras importantes actividades, avanzar en un plan de recuperación de nuestro patrimonio arquitectónico. Para ello realizamos un relevamiento fotográfico de las construcciones con más de 100 años en el distrito, en pos de este objetivo contamos con la colaboración de la Subsecretaría de Cultura municipal, de destacados fotógrafos, como Sofía Yehie Gabras, de especialistas en historia de la arquitectura, de historiadores locales, pero muy especialmente de vecinos, que se acercan a nosotros dándonos aviso de casas y construcciones, incluso, aportándonos la historia o las anécdotas que enriquecen nuestro trabajo.

Esta tarea nos permite avanzar entre otras cosas, en la reconstrucción de los ejidos originales de nuestras ciudades y poder ver cómo fue el proceso de crecimiento de estas, también nos permite destacar aquellas construcciones que por su belleza o importancia hacen al acervo cultural matancero. Es así como, en este trabajo encontramos algunas joyas arquitectónicas que por su belleza, simbolismo e historia merecen ser destacadas.

La basílica de Nuestra señora del Carmen en Ramos Mejía es un ejemplo de estas joyas
arquitectónicas de las que hablamos.

Iniciada en el año 1900 por donación de las tierras de la viuda de Ramos Mejía y por iniciativa de Adolfo Labougle se crea una comisión que se propone la construcción de un templo para la incipiente ciudad. Los avatares de esta comisión y la historia del inicio de la construcción esta detalladamente contado por Don Eduardo Gimenez en su “Aquél Ramos Mejía de antaño”.

De recomendable lectura (https://aquelramosmejia.wordpress.com/home/capitulo-ix-las- institucionesparte-1-asociaciones-de-bien-comun/#a). Y si de recomendaciones se trata, quién mejor nos relata la historia de este pago es Carlos O. Boragno destacado colaborador de nuestro instituto.

Como nos cuentan los historiadores el arquitecto contratado es nada más y nada menos que Edouard Le Monnier. De él queremos hablar.

Estamos convencidos que para referirnos a un profesional de la talla de Le Monnier es indispensable hacerlo a través de su obra, testimonio vivo de su autor.

Muchos de los lectores seguramente han visitado la llamada Costanera en la Ciudad de Buenos Aires. En su extremo norte se levanta el edificio de Yacht Club Argentino pero poco conocemos de su autor. Construido en 1911 es un ejemplo del atrevimiento ecléctico de Le Monnier. También es famoso el palacio Fernández Anchorena, hoy conocido como la Nunciatura Apostólica, es decir la embajada del Vaticano en Argentina.

Estas increíbles obras y otras como el edifico Bencich o el edificio Sudamérica se encuentran en la Ciudad de Buenos Aires.

Le Monnier nació en Francia en 1873, muy joven se trasladó primero a Brasil y después a la Argentina. Fue docente en la Academia Nacional de Bellas Artes y en la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Ganó premios municipales y nacionales y sus obras son conocidas en Argentina, Uruguay y Brasil. Falleció en 1931.

Pero varios años antes de ser el afamado arquitecto que aquí destacamos, construyó nuestra matancera Basílica de La Virgen del Carmen, el único edificio en nuestro distrito de estilo neogótico.

Al encontrarnos en la entrada una breve escalinata nos acerca al atrio o nartex, y al ingresar nos encontramos con la nave principal y dos laterales. Si miramos hacia arriba podemos ver los característicos “arbotantes” góticos, arcos especialmente diseñados que sirven para descargar el peso del techo y también observamos los vitreaux que iluminan la nave central. Por fuera el campanario con su cúpula y el reloj de inconfundible estilo francés.

Esta obra, por sus características, por su belleza y por lo destacado de su autor es una de las grandes joyas del acervo cultural de Ramos Mejía y de todo el distrito de La Matanza.

* Escrito por Sergio Laurenza, integrante del Instituto del Patrimonio Histórico y Cultural de La Matanza.