Las primeras reuniones por el traspaso de mando en la provincia de Buenos Aires visibilizaron los primeros chispazos entre los equipos de María Eugenia Vidal y Axel Kicillof al conocerse que la administración actual deja un déficit operativo cercano a los $70.000 millones.

La persona designada por Kicillof para encarar la transición, Carlos Bianco, aseguró ante los medios que el Jefe de Gabinete, Federico Salvai, le confirmó el déficit que atraviesa la provincia y que Vidal busca cubrirlo a través del Bapro o el Banco Nación.

Ante este panorama, el gobernador electo por el Frente de Todos le reclamó al actual gobierno provincial que pida un aporte extraordinario a Nación para tratar de cubrir los números en rojo.

Bianco remarcó que Vidal debe “llagar a un acuerdo por $20.000 millones con el gobierno nacional en concepto de actualización por inflación del Fondo del Conurbano”. De esa manera, Kicillof tendrá que afrontar un bache de $50.000 millones.

Los tironeos existentes entre Macri y la gobernadora saliente, que se evidenciaron tras la derrota electoral, hacen dudar que los aportes extraordinarios se realicen, pero desde los equipos del peronismo confían en seguir con el traspaso de mando de manera ordenada.